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La educación-formación de personas adultas
y el mundo del trabajo.

Diciembre 2001

La formación para el proyecto y el desarrollo local*

Alberto Melo; Priscila Soares; Manuel Soares
Asociación "IN LOCO". Faro - Portugal


Principios orientadores.

Para asegurar el desarrollo de zonas rurales estancadas es necesario crear en su seno una fuerte dinámica, capaz de fomentar una actitud colectiva e individual de emprendimiento y, al mismo tiempo, de provocar, generar y difundir la innovación en las actitudes, en las organizaciones y en las tecnologías.

Este movimiento de dinamización exige, ciertamente, una fuerte participación local, pero también un cambio radical de mentalidad. Exige también la emergencia de un proceso, apoyado localmente, capaz de movilizar a la población rural para proyectos de naturaleza social, cultural y económica. Será la naturaleza específica de esos proyectos la que, a su vez, determinará la estructura, contenidos y métodos de los programas educativos y de formación a aplicar.

Por tanto, sólo será posible hablar de un proceso de desarrollo si la dinámica así generada hubiera creado o reforzado varios proyectos locales, relativamente independientes unos de otros, pero todos ellos relacionados con el mismo proceso social y cultural. Sólo este tipo de movimiento - al multiplicar contactos creativos y al hacer circular la información más rápidamente, al organizar debates y asimilar conocimientos, al apoyar iniciativas y revelar la necesidad de crear estructuras y adquirir nuevos saberes - puede transformar gradualmente un proyecto de desarrollo local en un proceso colectivamente asumido y auto-sustentado.

Animación, proyectos localizados y de pequeña escala (empresarios y emprendedores individuales y en grupo), programas y estructuras de educación y de formación, investigación aplicada y participada... En suma, organización y movilización local capaces de conducir a la aparición de un proyecto de desarrollo local ampliamente apoyado, una empresa colectiva, un itinerario (en el que varias fases se procesan en paralelo y no en progresión lineal) que, adecuadamente apoyado con recursos humanos y materiales externos, puede llevar a zonas rurales, hoy en declive, hacia caminos de desarrollo positivo, genuino y auto-sustentado.

Sólo cuando una parte significativa de la población local haya alcanzado el umbral de voluntad colectiva de cambio, será posible pasar a la elaboración y aplicación de un Plan de Desarrollo Integrado. La dinámica local para el cambio, como empresa colectiva, resultará de la capacidad de un grupo local influyente para pensar y actuar dentro del marco de un proyecto común: sobrevivir - como grupo social o como territorio - y mejorar las condiciones locales de existencia.

El punto de partida será siempre diferente de unas zonas a otras, pero el trabajo de animación es insustituible. Mientras que se mantienen las actividades de animación para la población en su conjunto, la Agencia de Desarrollo debe identificar los proyectos más viables a nivel local (en términos de nivel de motivación que suscitará entre los participantes y de durabilidad probable), para elaborar a continuación, con todos los implicados, un plan apropiado de educación y formación.

¿Cómo transformar una buena idea en un proyecto viable?. ¿Cuáles son los obstáculos, cuáles los recursos, cuál es el contexto global?. ¿Cómo compatibilizar fines y medios?. ¿Qué se encuentra disponible localmente y qué hay que traer de afuera?. ¿Qué niveles relativos de dependencia y de autonomía son necesarios para las nuevas iniciativas?. ¿Qué capacidades y competencias son necesarias?..., y aún existen otras preguntas importantes: ¿quién está dispuesto a asumir riesgos?; ¿cuáles son los riesgos más probables?; ¿cómo se trabaja en grupo?; etc.

A medida que se van definiendo los programas de educación y de formación, para cada proyecto local seleccionado, son demandados desde la zona otros agentes externos (técnicos, especialistas, profesores, ...), en "comisión de servicio" definidas en su conjunto por la Agencia de Desarrollo y por los participantes. Dichos agentes externos han de ser previamente informados sobre las realidades locales y las necesidades de los proyectos y de los participantes, así como de lo que se espera de su participación como especialista, como personal cualificado. Este principio debe prevalecer siempre, ya sean los formadores/consultores contratados individualmente o sean instituciones mediante contrato, es preciso que el proceso esté orientado por las demandas locales.

De esta manera, el proceso es la organización de todo el trabajo realizado por la población local - con la colaboración de la Agencia de Desarrollo - con el fin de crear y dar viabilidad a las iniciativas locales para, a continuación, integrarlas en un conjunto coherente de medidas, actividades y estructuras: el Proyecto de Desarrollo Local. En teoría, todos los programas de educación y de formación no serán más que componentes, aunque esenciales, de este Proyecto.

Este texto se elaboró a partir de una experiencia real. En otras palabras, está limitado por el contexto en que se desarrolla este caso, pero también tiene la virtud de estar arraigado en un proceso de búsqueda cotidiana de soluciones apropiadas y posibles. Aquí no proponemos un modelo de intervención, sino que definimos una actitud, una forma de abordar la realidad.

Nuestro trabajo se inició en 1985, en una zona particularmente desfavorecida y marginada situada en el nordeste del Algarve. Comenzamos tres personas que trabajan desde el Instituto Politécnico de Faro. Fuimos creciendo y evolucionando y hoy somos cerca de cuarenta (¡pero hemos llegado a ser setenta!), trabajando en un territorio muy extenso, la Serra do Caldeirão, con cerca de 3.700 km² y 50.000 habitantes. Estamos organizados de forma autónoma en una Asociación de Desarrollo Local llamada "IN LOCO".

Entre tanto, el trabajo que hemos venido realizando ha cambiado de dimensiones: se ha ampliado, diversificado y también ha profundizado, pero la forma de afrontar la realidad ha permanecido idéntica.

El desarrollo en el medio rural también ha sido un proceso de formación continua de cuantos en él participamos (agentes externos o actores locales), estructurado en torno de algunos principios metodológicos. Son estos.


El desarrollo como un proceso de investigación-acción.

En una comunidad siempre iniciamos el trabajo respondiendo a necesidades concretas, manifestadas de forma explícita por la población local. La necesidad conduce a la búsqueda de una respuesta adecuada, que a su vez se traduce en una o varias actividades.

La respuesta no se toma como un fin en sí, sino como el inicio de un proceso de investigación-acción, que permite a agentes externos y a actores locales participar en un problema y en la búsqueda de soluciones. Creamos así un espacio de comunicación, haciendo posible la emergencia de un lenguaje común. Porque en el inicio los agentes y la población tienen culturas, lenguajes y expectativas muy diferentes, por lo que la comunicación se hace incierta. Cuando se habla, ¿lo que uno escucha es lo que dice el otro?.

Los primeros cursos que organizamos, de Formación Profesional para mujeres, son un buen ejemplo de este primer principio. Comenzaron siendo solicitados por los grupos locales más diversos, entre los que destacaban las propias mujeres, todas ellas deseando encontrar una actividad remunerada fuera del espacio doméstico, y por representantes políticos (alcaldes o concejales) de varias localidades de la zona de intervención.

El organizar y realizar cada uno de los cursos se transformó en la búsqueda del modo de capacitar técnicamente a las participantes, de construir un colectivo, de pasar del aprendizaje a la producción, de encontrar formas y modelos para los objetos producidos, de iniciar la distribución de la producción, de dar viabilidad a la pequeña unidad productiva.


El desarrollo como un proceso integrado e integrador.

Procuramos que cada proceso tenga todos los componentes (económico, social, cultural, político y ambiental), en la globalidad y en cada una de las iniciativas concretas. Cada iniciativa ha de procurar ser económicamente viable, socialmente movilizadora, culturalmente arraigada, políticamente formadora y ecológicamente responsable. Al mismo tiempo, cada iniciativa ha de articularse con las restantes iniciativas de la comunidad o con iniciativas afines de otras comunidades.


El desarrollo como un proceso de confrontación creativa entre la tradición y la modernidad.

No buscamos restaurar el pasado - lo que, por otra parte, sería un sueño quimérico, dadas las profundas transformaciones sociales, económicas y tecnológicas acontecidas - sino afrontar la tradición como un punto de partida que tiene en cuenta y valora los saberes y los saber-hacer de las poblaciones locales, promoviendo y facilitando su encuentro con tecnologías modernas y procedimientos innovadores.


El desarrollo como un proceso de aprendizaje integrado, en el que se aprende haciendo y se aprende para hacerlo mejor. No hacemos formación que, eventualmente, se pueda aplicar en un futuro más o menos próximo. Formamos personas en una situación concreta, que necesitan aprender diferentes cosas para hacer avanzar su proyecto. Aprenden haciendo y analizando los fundamentos de su actividad y de sus técnicas, procurando encontrar las respuestas para los problemas con los que les enfrenta su práctica.


El desarrollo como un proceso de negociación de acuerdos (partenariado).

Siempre buscamos la movilización de todos los recursos: humanos, técnicos, institucionales, financieros..., para que el desarrollo integrado nazca del deseo de rebasar las divisiones institucionales, de la voluntad de cooperación y de la capacidad de actuación conjunta.

Tan importante como el trabajo directo con la población es el esfuerzo de movilización de otras entidades o el establecimiento de plataformas de entendimiento y de acción, la articulación de esfuerzos y la asociación de recursos, con el objetivo de garantizar el desbordamiento de las actuaciones meramente sectoriales.


El desarrollo como un proceso que requiere una actitud de evaluación permanente y autocorrectora del proceso.

La evaluación está siempre presente como un componente interno de cada proceso, de cada iniciativa. La práctica evaluadora se transforma de esta manera en un proceso de formación permanente para todos los participantes y en un medio de construcción continua de la realidad deseada.


La formación para la producción y la formación para la animación.

A nuestro modo de ver, la Formación y la Animación son partes fundamentales de los procesos de intervención para el desarrollo local. El conjunto de acciones y estructuras que de ellas resultan, va creando las bases para una participación cada vez más amplia, ayudando a construir complicidades y a establecer espacios comunes de comunicación, contribuyendo a la autoestima de las personas implicadas y a la aparición de una nueva mirada, más valoradora de los territorios, capacidades y saberes, hasta entonces subestimados; ayuda, en fin, a crear una especie de "red informal para el desarrollo local", terreno propicio para la consolidación de las iniciativas en marcha o para la aparición de otras nuevas. Por otro lado, este "efecto de red" favorece la articulación entre las diferentes iniciativas, proyectos y actores - locales o externos, individuales o colectivos, privados o institucionales - garantizando la coherencia y durabilidad de un proceso de desarrollo local.

En este binomio Formación/Animación tomamos en consideración acciones de naturaleza tanto extensiva como intensiva. En cuanto a las primeras que, aun siendo de carácter puntual, no dejan de ser también formativas, citamos a título de ejemplo la organización (o el apoyo a la organización) de acontecimientos, como fiestas, ferias, visitas formativas, festivales, exposiciones, etc. En cuanto a las segundas, las acciones de formación propiamente dichas, en el curso de las actividades de "IN LOCO", en los últimos 16 años, podemos agruparlas en siete grandes categorías:

  • formación profesional de base para el ejercicio de una profesión (realizada a tiempo completo, durante un periodo relativamente largo, por lo menos un año);
  • formación/acompañamiento para la creación de empresas (realizadas sólo una vez, con emprendedoras de proyectos turísticos, donde se combinaron las sesiones periódicas de formación en el aula con el apoyo para el lanzamiento y consolidación del proyecto empresarial);
  • formación para la especialización, orientada a los agricultores interesados en la agricultura biológica (cursos compuestos por un conjunto de sesiones regulares en el aula - una por semana - y por visitas a explotaciones agrícolas);
  • formación/consultoría individualizada para pequeños empresarios (constituida por un diagnóstico de la situación de la empresa, por la definición de un plan estratégico y por el establecimiento de un plan de inversión y preparación de solicitudes para programas de apoyo financiero);
  • pre-formación profesional, con programas de corta duración, desarrollados a tiempo completo y destinados a personas desempleadas, sin ideas definidas en términos de formación e inserción profesional;
  • formación profesional continua, destinada a Animadores Socio-Educativos (prestación de servicios de proximidad) y a Animadores Locales de Desarrollo Rural Integrado, llevadas a cabo estas últimas desde 1992 en el Programa LEADER (I y II) y en el Proyecto ALICE: (Acciones Locales Integradas para la Creación de Empleo, 1996-99; Art. 6º del FSE). Este tipo de acciones combina las sesiones periódicas de formación en el aula con el ejercicio de la propia actividad;1
  • otras formaciones de corta duración, categoría residual en que agrupamos acciones muy variadas y que futuros desarrollos permitirán reorganizar.


El conjunto de estos diferentes tipos de acciones tienen como meta concretar un Proyecto de Desarrollo para la zona serrana, comprendido y asumido por la población local y basado en los proyectos individuales o colectivos apoyados mutuamente.


1 La estructura compuesta por estos Animadores Locales constituye el núcleo duro de lo que hemos dado en llamar Red de Animación para el Desarrollo, como más adelante se verá en el punto 4.


La formación para la producción: algunos aspectos esenciales.
Metodología de Proyecto y Pedagogía de Situación.


En cada curso, el proceso formativo se organiza alrededor de una idea simple, pero llena de implicaciones: la formación se estructura en función de un proyecto concreto. Por ejemplo, en el caso de la formación profesional para el autoempleo, se trata de la transformación de un grupo de participantes en una o más unidades productivas autónomas. Y este proyecto ha de ponerse en marcha desde el primer día de formación.

La Metodología de Proyecto es, en verdad, un instrumento fabuloso que permite transformar una situación de formación profesional en un proceso vivo, en una "cosa real". Sin embargo, tanto una focalización excesiva en la creación de una unidad productiva, como la preocupación inherente a su viabilidad económica, puede conducir al grupo a un pragmatismo productivista que acabe en el rechazo o mostrando menos disponibilidad para aprendizajes "aparentemente" desligados del objeto final. Sólo la cuidada concepción de cada componente dentro del programa, en función de un proyecto global de formación, la interacción constante de los módulos y las actividades de las diferentes partes, durante la concreción del curso, y la evaluación permanente del proceso con todos los formadores y participantes, pueden prevenir el mencionado reduccionismo.

La Metodología de Proyecto conduce, en la práctica, a una Pedagogía de Situación. Sin prejuicio de la planificación establecida, ha de aprovecharse el momento en que una necesidad se presenta o un problema se manifiesta, para desencadenar la enseñanza - aprendizaje de un contenido o una técnica. La dinámica de grupo no se desarrolla normalmente en una situación de "simulación", sino que se aprovechan las situaciones en que es preciso resolver un conflicto, tomar una decisión, destruir un obstáculo que impide la comunicación entre los participantes. Por ejemplo: se va a realizar una feria importante en una ciudad de la región. Se puede aprovechar esta circunstancia para discutir si el grupo debe o no debe participar, junto a todas las implicaciones que esa participación conlleva: la estrategia comercial, la creación de una imagen para el grupo y sus productos, la elaboración de textos de presentación, las necesidades de apoyo logístico, la organización de los equipos que aseguren la representación del grupo, la organización de los transportes, etc. 2


2 Estas situaciones constituyen de igual manera un entrenamiento para la participación y la corresponsabilización.


La articulación entre tradición y modernidad, local y externa.

A la par que la integración de los componentes de la formación técnica, empresarial y personal, la formación se basa en una articulación permanente entre la tradición cultural de la zona y las contribuciones de la modernidad, en un juego de confrontación y comunicación entre los elementos locales y los elementos externos. Veamos uno entre varios ejemplos. En un curso que organizamos para mujeres (de producción de bordados y muñecos en yute), que más tarde daría origen al colectivo "La Flor de la Aguja", las figuritas de yute fueron el resultado de la estrecha colaboración entre una técnica exterior, que diseñó una forma simple de estructurar el muñeco, y las mujeres del curso, quienes crearon los movimientos, los gestos, los instrumento y hasta la historia, buscando a sus modelos dentro de la comunidad local.

Partir de la tradición de las comunidades es una opción orientada a: facilitar el aprendizaje, puesto que la formación se organiza a partir de un saber disponible localmente valorar la cultura local; el redescubrimiento del patrimonio colectivo el deseo de su preservación y promoción favorecer la creación de productos con una imagen de marca basada en un contenido cultural

La viabilidad económica de las unidades productivas pasa por la concepción de productos competitivos en términos de mercado. Circunscribirse a la cultura tradicional y a los elementos locales sería una forma de inmovilizar museológicamente las actividades productivas y, probablemente, de condenarlas al fracaso; los artesanos tradicionales están desapareciendo porque la sociedad actual les exige que compitan con la producción industrial o que sus productos adquieran un nuevo estatuto de objeto decorativo, despojado de su antiguo valor de uso. En sentido positivo, podemos decir que una cultura evoluciona, en contacto con otras formas culturales, en cuanto que es capaz de integrar creativamente los elementos aportados desde el exterior.

No buscamos reconstruir el pasado, aunque consideremos necesario realizar esa tarea, recuperando con rigor la memoria colectiva, sino hacer avanzar procesos que permitan a las personas en formación valorar los saberes de que disponen y acceder a nuevos aprendizajes, situarse como elementos de una comunidad, con su cultura, y descubrir otros horizontes culturales, crear productos culturalmente significativos y, al mismo tiempo, modernos, funcionales, viables.


El curriculum integrado.

Basándonos en el camino hasta ahora recorrido y en las experiencias que lo avalan, llegamos a una propuesta de organización curricular que constituye una tentativa de integrar coherentemente todas las partes que nos parecen esenciales. Así, el currículo se organiza en torno a dos ejes:

  • formación técnica específica, relativa a la especialidad en cuestión,
  • tronco común


Este último integra tres componentes:

  • desarrollo personal
  • formación para el emprendimiento
  • conocimiento y exploración del territorio

La formación de la especialidad está organizada en función de las necesidades específicas de la profesión de que se trate, debiendo comportar diversas partes e incluir las vertientes teórica, tecnológica y práctica.

Mientras que el eje de formación en la especialidad varía en función de la naturaleza y los contenidos profesionales de la acción, el tronco común funciona como eje curricular permanente, tal como su nombre sugiere. Veamos de manera sucinta cual es su papel en la lógica y dinámica de una acción de formación profesional.

El componente de Desarrollo Personal pretende ser una secuencia de momentos de estimulación, concebidos y organizados de manera que permitan a cada formando, en situación de interacción potenciadora con todos los demás, descubrirse, comprenderse, aceptarse y desarrollarse. Ese esfuerzo de construcción interior consciente favorece la entrega a un proceso de cambio, como el que implica la participación en una acción de formación/inserción profesional, especialmente cuando se orienta hacia la creación del propio empleo.

En la Formación para el Emprendimiento se trabajan tres grandes áreas:

la capacidad de emprender, tendente a favorecer una actitud ante la vida que, precediendo y yendo más allá de la afirmación en el área empresarial, se asiente en la confianza en las propias capacidades y en la determinación de "ir a por todas";

la gestión empresarial, cuyo objetivo es capacitar para la creación, viabilidad y consolidación del propio puesto de trabajo, ya sea a nivel individual o en el marco de una empresa;la prospección del mercado y el marketing, que permiten detectar los potenciales clientes y definir sus necesidades y preferencias, para después colocar en el mercado, y en las condiciones más favorables, los servicios y los productos concebidos sobre la base de ese conocimiento.

Por su lado, el Conocimiento y Exploración del Territorio busca crear condiciones, en términos de información, de comprensión y de relaciones, con el entorno y que favorezcan:la viabilidad y consolidación de los proyectos empresariales de los formandos, a través de un buen aprovechamiento de los recursos (materiales, técnicos, humanos, institucionales,...) y de las dinámicas locales (económicas, sociales, políticas y culturales);

el refuerzo y profundización del proceso de desarrollo local, a través del lanzamiento de nuevas actividades económicas y de su articulación con otras actividades existentes.

Tanto el Desarrollo Personal como el Conocimiento y Exploración del Territorio son importantes en el área centrada en la capacidad de emprender, de la Formación para el Emprendimiento, y nos remiten a lo que podríamos denominar como formación personal y social, pero podemos preguntarnos qué pinta esa preocupación en un marco que parece completamente marcado por una concepción funcionalista de formación profesional, esto es, en la que cada vez es mayor la presión provocada por la necesidad de crear empleo.

Aunque el objetivo de capacitar para la inserción profesional (y la necesaria creación del propio empleo) sea determinante, es conveniente resaltar que, en la perspectiva de "IN LOCO", la finalidad subyacente a toda acción formativa remite al descubrimiento, la maduración y la afirmación de los formandos como personas y ciudadanos. En nuestra concepción y práctica de formación, la inserción profesional no es un fin, sino que funciona como un medio esencial y en muchos casos como una condición indispensable para la realización personal y la integración social.

Al hacer formación profesional en el ámbito de una intervención para el desarrollo local hemos de pensar, como es evidente, en la capacitación y la inserción profesional de las personas. Pero también hemos de crear las condiciones para que éstas puedan transformarse en sujetos que construyan su propia vida y que lo hagan insertándose activa y solidariamente en su comunidad y territorio. Así, la formación personal y social ha de permitir a los participantes:el descubrimiento de su individualidad, favoreciendo la autoestima y autoconfianza de cada uno, volviéndoles capaces de proyectar y proyectarse;el descubrimiento del grupo y de su potencial, posibilitando el aprendizaje del funcionamiento colectivo;la exploración del territorio, creando condiciones para una relación consciente y positiva con el propio espacio de vida e inserción.

Una observación final, con el fin de subrayar que los tres componentes del tronco común se desarrollan a lo largo de toda la acción formativa, recorriéndola de manera longitudinal; no se comienza con la formación personal y social para, a continuación ("con los formandos ya dispuestos"), pasar a la formación en las áreas de especialidades (según algunos, "el verdadero corazón" de la formación), para concluir con la formación en gestión, como quien coloca la guinda final en un pastel compuesto de sucesivas capas.


La formación para la animación.

El Proyecto de Formación de Animadores Locales de Desarrollo Rural Integrado fue una iniciativa lanzada en 1992, que todavía hoy sigue en funcionamiento3, y destinada a asegurar una formación alternativa para 27 agentes (entre 1992 y 1993, y a 13 entre 1994 y 1999) 4 , con un área de intervención correspondiente a 31 localidades, de las cuales 22 están en el interior del Algarve y 9 pertenecen al sur del Alentejo.

Como ya se ha mencionado, los Animadores Locales de Desarrollo Rural Integrado intervienen en el marco del Programa LEADER (I y II) y ALICE y constituyen una pieza clave en el proceso de sensibilización/dinamización de la población y en la concepción/lanzamiento/acompañamiento de proyectos e iniciativas locales.

Buscando responder a las necesidades de intervención, el proyecto de formación de Animadores Locales persigue las siguientes finalidades y objetivos:


3 A pesar de los ajustes a que ha sido sometida con el fin de adaptarla a la evolución del proceso de intervención y a las condiciones locales de trabajo.

4 Tras una cuidadosa redistribución geográfica de las zonas de trabajo y la verificación de la mayor o menor disposición y voluntad de los Animadores para ejercer sus funciones, este número se ha ido reduciendo hasta los 8 actuales.


Finalidades.

Sensibilizar y capacitar técnicamente a los Animadores Locales involucrados en el Desarrollo Rural Integrado, entendido éste como un proceso de desarrollo equilibrado de todos los recursos endógenos de un territorio, a realizar con la participación activa y consciente de la población local y con una perspectiva de integración permanente de las vertientes económica, social, cultural y ambiental.

Sensibilizar e implicar igualmente a entidades colaboradoras (asociaciones o administraciones públicas) en un proceso de mejora de las condiciones de vida de la población, de manera especial en la búsqueda de soluciones para el desempleo.


Objetivos Generales.

Dotar a los Animadores Locales de los conceptos y modelos específicos para el Desarrollo Rural Integrado;

Surtir de los conocimientos técnicos necesarios para una intervención adecuada en el marco de un proyecto de Desarrollo Integrado y Participado;

Facilitar a los Animadores un conocimiento detallado de las Instituciones, Órganos de Poder y Servicios Públicos colaboradores en el proceso de desarrollo, así como de los instrumentos e incentivos técnico-financieros que se adapten a las condiciones locales;

Favorecer la emergencia de una conciencia ecológica que conduzca a los Animadores a la formulación de proyectos que integren claramente la defensa y la valoración ambiental;

Propiciar la comprensión de la necesidad y la ventaja de una actuación concertada entre varios servicios y órganos de poder, entre los diferentes actores locales y entre los técnicos externos y la población local.

Objetivos Específicos.

Suministrar a los Animadores la información técnica e institucional necesaria para la creación y puesta en marcha de proyectos e iniciativas locales;

Estimular en los Animadores Locales el saber-hacer imprescindible para el encuadramiento de proyectos e iniciativas locales;

Crear una red de intercambio y colaboración que integre a todos los Animadores Locales de la zona de intervención;

Crear un cuerpo de técnicos especializados que apoye de forma eficaz la acción de los Animadores Locales.

El proyecto se ha desarrollado mediante un esquema muy flexible de formación alternativa, basado en dos componentes esenciales:

  1. acompañamiento individualizado permanente de cada Animador Local sobre el terreno, así como de los proyectos e iniciativas apoyados por éste;
  2. organización de módulos de formación sobre temas específicos dirigidos al colectivo de Animadores Locales.


En el marco de esta formación se organizan, de igual forma, seminarios abiertos a la participación de representantes de las entidades colaboradoras, para analizar aspectos concretos de los diferentes territorios, intercambio de experiencias, debates sobre problemas existentes y, si es posible, definición de medidas a adoptar o caminos a seguir.


Metodología.

Este proyecto de formación se asienta en cuatro ideas-fuerza:

  • una formación alternativa
  • una metodología de proyecto
  • una pedagogía de situación
  • una dinámica de cooperación


La Formación Alternativa no es el resultado de un condicionamiento del contexto en que la Asociación "IN LOCO" interviene, sino de una elección clara y decidida. El hecho de que los alumnos fueran al mismo tiempo trabajadores, siendo en la actualidad Animadores Locales de Desarrollo Rural Integrado (a tiempo completo o a tiempo parcial), hizo posible detectar las necesidades reales de formación, posibilitó la adecuación de los contenidos fijados previamente en función de situaciones concretas vividas por los formandos, despertó en éstos una mayor apetencia por la formación, vista como un proceso orgánico, de crecimiento personal y como la posibilidad de dotarse de los instrumentos necesarios para la resolución de los problemas surgidos de su práctica profesional.

Puede pues hablarse, también aquí, de una Metodología de Proyecto, dado que toda la formación se basa en un proceso de obtención, organización, aplicación, reelaboración e integración de conocimientos teóricos, técnicos y prácticos, a través del progresivo desarrollo de un proyecto de intervención social, que en cada momento posibilita, estructura y da sentido al trayecto efectuado y al aprendizaje realizado. La metodología de proyecto propicia de esta manera una dialéctica permanente entre teoría y práctica, entre producción del saber e intervención en el terreno, entre desarrollo personal y empuje social.

El proyecto de formación va, por tanto, destinado a los Animadores Locales que están trabajando y proporciona un apoyo individualizado, a través de frecuentes desplazamientos de los formadores al territorio, recurriendo a una Pedagogía de Situación, procurando sacar partido del potencial pedagógico, intrínseco a las más diversas situaciones, propicias para este proceso. Se trata, por tanto, de una metodología muy participada, en la que les cabe a los formadores un papel esencial en la definición permanente de las necesidades de formación, haciendo posible una constante adecuación de los contenidos e instrumentos pedagógicos. Simultáneamente, se pretende que la formación constituya un proceso integrado e integrador.


Contenidos del Programa.
5

El proyecto de formación organizó la inclusión individualizada y permanente de los Animadores Locales en los seminarios temáticos en torno al concepto, al modelo y a las prácticas de Desarrollo Rural Integrado. La estructura de las Acciones de Formación (dos días de clase, con una media de una vez al mes) trata, entre otros, los temas que figuran en el Anexo.

El proceso de formación de los Animadores Locales de Desarrollo Rural Integrado es de responsabilidad conjunta del equipo de Coordinadores Territoriales, que fija los principios, define la estrategia, crea la metodología y los instrumentos pedagógicos necesarios y establece los contenidos. Se procura que esta responsabilidad colectiva se traduzca en una idéntica actitud y actuación en la práctica formativa, que conduzca a una fuerte coordinación en la ejecución de las acciones periódicas de formación.

Esta formación se realiza a través de un esquema flexible, compuesto por momentos de formación teórica, que reúnen a todos los Animadores y que son responsabilidad del equipo de formación (Coordinadores Territoriales) o de especialistas en algunos temas, junto con otros momentos de formación/acompañamiento en el campo, bajo la responsabilidad de cada Coordinador Territorial, asumiendo, en este caso, la forma de trabajo individualizado con cada uno de los Animadores, o de trabajo con el conjunto de los Animadores de la respectiva área territorial. Se procura crear una correspondencia entre el trabajo desarrollado en el grupo amplio y los momentos de formación con cada Animador o grupo de Animadores de zona. Las propuestas presentadas o iniciadas en las sesiones teóricas en el aula se concretan y testan en los periodos de trabajo de campo.

En las sesiones conjuntas de formación (dos días al mes), se suceden los módulos de introducción a ciertos temas, la presentación de entidades intervinientes en la zona (IEFP 6, Direcciones Regionales, etc.), la elaboración conjunta de instrumentos de trabajo (guión de entrevistas para el censo de productores, ficha del censo de potencialidades turísticas, esquema de redacción de noticias para el "Periódico Mural" o para el "Diario de la Sierra", fichas de acompañamiento de proyectos locales, etc.), los comentarios de visitas realizadas por los participantes, la concepción y planificación de proyectos concretos a realizar en las respectivas localidades, etc.

Son también dignas de mencionar las visitas de estudio (Departamento de Aveyron, en Francia, o a una asociación de desarrollo en las Islas Azores), los intercambios con varias entidades internacionales, la participación en eventos importantes (Ferias de la Sierra, "MANIFESTA" 7, encuentros de jóvenes para el desarrollo, etc.) y la participación en proyectos de investigación.


5 En el Anexo figura una relación del programa que, ni es exhaustivo, ni podría serlo, en un trabajo de esta naturaleza. Apenas si se dan algunos ejemplos.

6 IEFP: Instituto de Emprego e Formação Profissional (equivalente al INEM español)

7 "MANIFESTA" es un encuentro bianual de las diferentes Agencias o Asociaciones de Desarrollo Local de Portugal y que en abril del presente año 2001 se ha reunido en la localidad de Tavira, próxima a Faro (Algarve). En ella tienen lugar, desde una muestra de productos elaborados en los distintos proyectos, hasta un buen número de encuentros y asambleas de intercambio de experiencias y debates teóricos sobre aspectos relacionados con el Desarrollo Local. (N. del T.)


Evaluación.

El proyecto de formación integra mecanismos de evaluación permanente, asociando a formadores y formandos en un esfuerzo de análisis, de mejora y de profundización del proceso. Se evalúan, tanto los aspectos específicos de formación, como los aspectos de la intervención realizada por los Animadores en su territorio.

En lo que se refiere a la formación podemos destacar los siguientes aspectos:

esquema de formación (propuesta global, funcionamiento logístico, integración del proceso, articulación local/zona de intervención/contenidos programáticos, interés/diversidad/globalidad y adecuación a las necesidades, etc.)

aportación de los formadores (capacidad de comunicación, calidad científica y técnica, compromiso personal y disponibilidad, grado de integración logrado, capacidad y disponibilidad de los elementos del equipo...)

aportación de los formandos (participación e interés de los formandos, adquisición y dominio de conceptos y técnicas, transferencia de saberes para la práctica de intervención)

En lo que se refiere a la intervención de los Animadores en su territorio:

iniciativas puestas en marcha y apoyadas (calidad, cantidad, grado de integración a nivel local, grado de integración en el proceso global...)

cooperación con otros participantes (movilización de actores locales en la creación de un núcleo local para el desarrollo, concertación con socios institucionales, articulación con otros Animadores Locales)

La evaluación es siempre participativa y tiende a la autocorrección del proceso, no a la apreciación cuantitativa de los participantes. De hecho se producen instrumentos que funcionan, de manera simultanea, como medios de registro y como soporte de un esquema de evaluación: fichas-diario, fichas de síntesis sobre el trabajo realizado en un determinado periodo, fichas de acciones de formación, escalas de evaluación, rejillas de auto-evaluación, etc.


Reflexiones finales.

Las localidades del medio rural donde actuamos están aisladas, marginadas de los ejes centrales de reproducción del capital, de los circuitos de información y de toma de decisiones. Se encuentran, en general, en una profunda crisis cultural y social: cultura tradicional en declive, modernidad mal asumida, conciencia de que la economía presente no tiene futuro ni opciones a la vista. En este contexto, contar solamente con la espontaneidad local no produce los mejores resultados. El desarrollo endógeno, la valoración de los recursos locales, tanto humanos como naturales pasa, paradójicamente, por el requisito previo de la intervención externa. El punto clave de la cuestión estará ahora en la naturaleza y el impacto futuro de esa intervención. Si se hace, o es vivida localmente, como una asistencia prestada por los servicios a comunidades en crisis, siempre subsistirá una situación bloqueada: por un lado los residentes locales asistidos (cada vez más dependientes) y, por otro lado, los funcionarios, cuyos servicios se perpetúan. Si la intervención se realiza por una iniciativa privada externa, tomando la forma de grandes inversiones en la exploración de recursos naturales locales y de "despromoción" de personas a situaciones de asalariados sin cualificación (apostando sobre todo por los cotos de caza), se empujará a los autóctonos fuera de sus espacios tradicionales, manteniendo a alguno que otro como guarda de caza, empleado de restaurante o mujer de la limpieza. Una tercera opción, en este esquema, es la de una toma de conciencia, por parte de la población local, de que lo que está en juego es el futuro posible y el presente transformable: mucha información, mucho debate, nuevas organizaciones, la aceptación de que los problemas hoy vividos de forma individual y aislada sólo aceptan soluciones de conjunto, que fuerzan la comunicación, la cooperación, la alianzas, los proyectos comunes. Esta sí es la vía del desarrollo endógeno, mirando a la valoración plena, tanto de la población local, como de los recursos naturales; es por esto que el desarrollo endógeno es, antes que nada y por encima de todo, un proceso educativo profundo y duradero, que exige y provoca verdaderas situaciones educativas.

Si la estrategia adoptada fuera efectivamente de desarrollo endógeno, esto es, si estuviera en marcha un proceso educativo, con un impacto real, unido a la población, entonces, a corto o a medio plazo los "destinatarios" se transformarán en "participantes" y el proyecto, que era en origen de "intervención socio-educativa", pasará a ser de "inter-acción socio-educativa", en el que locales y forasteros serán entonces copartícipes, asociados en un proyecto común que los une y equipara.

De entrada nos definimos como un proyecto de Acción-Investigación-Formación y mantenemos, pasados 16 años, el compromiso con esta apuesta de proseguir un proyecto que es fundamentalmente educativo y que, por eso mismo, se debe asentar en esos tres pilares. Concebir y ejecutar un Proyecto de Educación en una zona en crisis cultural y económica, como la Serra do Caldeirão, exige una ruptura radical con los patrones convencionales de enseñanza, basados en espacios especializados y en una relación unidireccional profesor - alumno, con programas de estudio predefinidos. Si la acción educativa no pretende ser sino una mera extensión institucional, esto es, la escuela y sus respectivos profesionales, ampliados con una clientela para sus productos inalterados; si la acción educativa se orienta a integrar, de una manera pertinente, el abanico de respuestas reclamadas por una situación problemática, se vuelve imperioso, de partida, un diagnóstico lo más riguroso posible de esta situación. No es, por tanto, posible, iniciar de inmediato actividades formalizadas de enseñanza, que no podrían sino reproducir los intereses, las motivaciones, los saberes adquiridos y no cuestionados de los propios docentes, sin preocuparse de la adecuación real a la situación sobre la cual se pretende intervenir, sin la humildad de asumir la posición de abastecedor de "respuestas parciales" de cara a la demanda que, de manera más objetiva (a través de estudios previos de caracterización) o más subjetiva (a través de solicitudes expresas de los mismos destinatarios), sólo es realmente definida en lo local y en los momentos de intervención.

Lo que es necesario, por encima de todo, es crear situaciones educativas, contextos dinámicos en que se inserten grupos significativos (en número y en cualidades), en torno de problemas que afecten realmente a las vidas de las personas y posean potencialidades de profundización constante en las áreas de lo cognitivo, de lo técnico, de lo estético-afectivo, de la sociabilidad, etc. Ahora, para que se creen estas situaciones educativas, el punto de partida (una vez efectuado el diagnóstico previo), casi se podría decir que es indiferente, con la condición de reunir los intereses de un grupo local.

Vivimos la Educación/Formación, no como una situación en la que una persona enseña algo a otras, en una relación "cara a cara", sino como aquella en la que todos aprenden, unos con otros y por auto-formación, gracias a la inserción conjunta en un proceso que es generador de nuevos conocimientos y de nuevas actitudes.

Para el equipo del Proyecto y para todos aquellos que vienen, de cerca o de lejos, intentando colaborar, el aprendizaje se inicia con una plena disponibilidad para la experimentación, con el reconocimiento asumido de una inevitable incompetencia ante la diversidad y la complejidad de los problemas a encarar, con las necesarias aperturas y curiosidades ante situaciones inéditas que se irán sucediendo. Por lo tanto, el equipo debe aceptar el encargo de revelar y explorar todas las potencialidades educativas de tales situaciones, como también el de definir momentos de trabajo formativo más estructurados y coordinarlos, de manera conjunta, dentro de una coherencia que se va construyendo. La acción permite la eclosión de situaciones de gran potencial educativo; la investigación lleva a una mejor definición de los métodos y contenidos que actualizan tal potencial a través de acciones de formación. Estas, por su parte, estarán dirigidas a la multiplicación y profundización de las iniciativas.

En cuanto a los participantes de las actividades en que se integra el Proyecto, a nivel local, su inserción en el proceso de desarrollo local ha de provocar innumerables momentos y situaciones de innegable dimensión educativa, desde la adquisición de técnicas, saberes, informaciones, hasta asunción de actitudes propicias para la mejora de las condiciones personales y colectivas de vida.

Verdaderamente, el desarrollo local es, antes que nada, una voluntad común de mejorar lo cotidiano; esa voluntad está hecha de confianza en los recursos propios y en la capacidad de combinarlos de manera racional para la construcción de un mejor futuro. Lo que se denomina con frecuencia "Cultura del Desarrollo" es la situación alcanzada por una población al sentirse capaz y al capacitarse para analizar los problemas actuales, para situar en una ecuación necesidades y recursos, para concebir proyectos de mejora integrando las dimensiones de espacio y de tiempo y, en resumen, abarcar con esos proyectos objetivos de desarrollo global, tanto personales como colectivos, tanto económicos como culturales o socio-políticos. Ha sido posible llegar a este estadio a través de procesos de interacción entre la población local y los animadores/investigadores externos, entre expresiones de la cultura local y de la cultura técnica o erudita, que llevan a la creación de espacios de gradual autonomía (que no de autarquía), en los que se ordena el espacio y se programa el tiempo siguiendo una voluntad localmente definida, en los que la economía se orienta a la satisfacción de necesidades realmente sentidas. Son situaciones que, a pesar de todas las dificultades inherentes, tanto de orden interno como externo, están aún al alcance de ciertas poblaciones hasta hoy dejadas al margen de los grandes ejes de acumulación de capital (las llamadas "zonas periféricas" en el vocabulario de la Comisión de las Comunidades Europeas). Las poblaciones urbanas, por demás atomizadas, van dejando a la mecánica ciega del sistema político-financiero la definición de su espacio y de su tiempo...

De aquí la importancia de los "enclaves" del medio rural, donde aún hoy día es posible demostrar alternativas a las maneras dominantes en el mundo actual, rechazar la masificación y la pasividad ante el modelo hegemónico, alienante, antihumanista y anticultural, fragmentador y reduccionista que transforma al ciudadano en un montón de papeles sociales y que relega a la economía a una función de contabilidad abstracta al servicio de las finanzas.

 

Programa de formación para animadores locales de desarrollo rural integrado


Desarrollo Rural Integrado. Los diferentes modelos de desarrollo:
el desarrollo rural integrado;
los diferentes componentes del desarrollo;
la participación de los actores locales;
la concertación entre los diferentes participantes.


El binomio desarrollo/equilibrio ambiental (social y natural):
articulación entre tradición y modernidad;
el programa LEADER: en Europa, en Portugal, en la zona;
el papel de los Animadores Locales en el proceso de desarrollo rural integrado de la Serra do Caldeirão;
definición de estrategias de intervención.


Metodología de Animación y de Intervención:
la dinámica de grupos;
técnicas de comunicación:
técnicas de información y sensibilización;
técnicas de preparación y de conducción de reuniones;
metodología de Proyecto:
diagnóstico de la situación;
inventario de recursos;
definición de objetivos;
establecimiento de estrategias;
programación de actividades;
presupuestación y calendarización;
monitorización y evaluación;
elaboración de proyectos locales de intervención.


Problemática económica y social. Economía de base familiar:
sistema de pluriactividad: el trabajo en la explotación familiar;
preceptos suplementarios: trabajo de temporada en el exterior; empleo permanente; emigración;
desestructuración productiva por el éxodo neto hacia el extranjero o al litoral;
reducción y envejecimiento de la población;
ausencia de una dinámica empresarial;
discusión de estrategias de desarrollo económico y social;
animación para la participación
impulso de proyectos ejemplares
componente social y cultural de las iniciativas económicas
estructuras de apoyo a las Iniciativas Locales de Empleo (ILE's)
estructura jurídica y fiscalidad de las ILE's y de las formas jurídicas de organización de los grupos productivos


La cuestión agraria
clima, suelo, cubierta vegetal y componente animal
gestión de los recursos hídricos
sistemas agroforestales tradicionales:
componentes agrícola, forestal y animal
complementariedad entre los tres componentes
protección ambiental asegurada por los sistemas tradicionales
abandono de los sistemas tradicionales
la crisis estructural de la agricultura y sus causas
necesidad de investigación y de experimentación que posibilite el perfeccionamiento y consecuente viabilidad de los sistemas agroforestales tradicionales:
tecnologías apropiadas
innovación de los sistemas productivos
actividades complementarias


Turismo en el espacio rural:
turismo rural, un modelo diferente:
turismo de autenticidad
oferta turística global
iniciativas a escala de las comunidades
diversidad y complementariedad
implicación de la población local
turismo en casas rurales
agroturismo:
restauración y actividades asociadas
animación turística en el medio rural
legislación
los museos locales:
conservación del patrimonio natural, social y cultural
creación de rutas turísticas
discusión de la estrategia a desarrollar y análisis de posibles iniciativas


Partenariado, políticas y programas:
Poder Local y Poder Central
Competencias respectivas
Instrumentos de organización y de intervención
Servicios públicos
Estructura organizativa
Políticas y estrategias de actuación
Comunidad Europea
Estructura organizativa
Políticas
Fondos Estructurales y Programas Operativos
Otros socios institucionales
Entidades bancarias (el caso específico de las Cajas de Crédito Agrícola)
Fundaciones
Otras entidades
El papel de la Sociedad Civil
Participación y ciudadanía
Movimiento asociativo y cooperativo
La población local en el proceso de Desarrollo Rural Integrado


Ecología y ecotecnologías
Iniciación a la ecología
La energía solar, base de nuestro sistema de vida
La transformación de la energía solar en otras formas de energía
La fotosíntesis
La cadena alimentaria
Concepto de ecosistema
Utilización y pérdidas energéticas
Iniciación a las ecotecnologías
Las diversas energías y las tecnologías a ellas asociadas
Los usos de la energía solar
Los generadores fotovoltáicos y los colectores pasivos
Construcción de dispositivos simples basados en la utilización de la energía solar
Cálculos elementales relativos a instalaciones de equipos basados en la captación de energía solar
Utilización de otras formas d energía
Necesidades de soluciones integradas
Ahorro energético
Técnicas de reciclaje

 

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* Traducido del portugués por Pedro Martín G.