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31-32
Desarrollo local.
Diciembre 2002

Conversando sobre el desarrollo1

Betina Dybbroe - Universidad de Roskilde (Dinamarca)
Antonio Fragoso - Universidad del Algarve (Portugal)

Hemos recuperado la tradición de la conversación epistolar para presentar en el foro un diálogo, sobre el desarrollo, realizado por los autores entre Febrero y Mayo de 2002.


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Querida Betina:

Como sabes, Diálogos nos ha dado un tema muy extenso: desarrollo local, desarrollo sostenible, creación de empleo y dinámicas sociales. Así, debemos comenzar por escoger un tema y veamos cómo se desarrolla la conversación. Sé que el medio ambiente es algo que tú te tomas muy en serio y desde mi corta visita a Dinamarca creo que estáis por delante de nosotros, aquí en el sur de Europa. Pensé que podríamos comenzar hablando sobre el desarrollo sostenible, pero debo advertirte que desde mi punto de vista éste es uno de los conceptos más terribles nunca acuñados. Permíteme que seguidamente te explique brevemente porqué lo creo así.

El concepto arranca del famoso informe Brundtland, donde encontramos su definición: desarrollo sostenible es aquél que proyectado en el presente no compromete los recursos ambientales debidos a las futuras generaciones. Para mí resulta asombroso cómo esta noción simplista ha podido arraigar de tal forma en miles de personas e instituciones de todo el mundo que repiten y defienden tal concepto, sin preguntarse sobre el mismo. Si recuerdas, el informe Brundtland señalaba estrategias globales para lograr el desarrollo sostenible en el cambio de milenio y más allá. Y dejando a un lado la muy aburrida retórica sobre aquellas políticas correctas que hacen lo mismo hoy día - reciclar, reutilizar, etc- ¿cuál es la gran solución que se nos presenta? Que debemos incrementar el crecimiento económico de cinco a diez veces para asegurar el desarrollo sostenible.

Esto es sorprendente. Por un lado, el informe Brundtland ignora completamente los innumerables cálculos que indican que incluso un crecimiento de cuatro veces sería imposible para el planeta. De hecho, ya estamos explotando más de lo que la tierra puede regenerar. Por otra parte, ello nos muestra que el concepto real de desarrollo sostenible no es desarrollo para todos: es la fatal confusión que se vive desde los años 40 entre crecimiento y desarrollo. Así cuando la gente usa el famoso concepto de desarrollo sostenible habla realmente de crecimiento sostenible. Y si hay algo que sepamos desde el teorema de Herman Daily es su imposibilidad, tal idea de crecimiento sostenible es imposible.

Así, el informe Brundtland intenta jugar con dos lógicas muy diferentes que son de hecho mutuamente excluyentes: crecimiento económico y sostenibilidad. Propone que podríamos continuar explotando los recursos naturales hasta los límites de regeneración, y entonces aplicar duros principios de dirección para mantener el balance medioambiental muy cerca del desastre.

Finalmente, en esta nueva visión, la naturaleza es vista meramente desde un esquema antropológico, como algo útil sólo como recursos del crecimiento económico, y la ecología es reducida a un simple asunto de dirección, como Wolfgang Sach dice. Yo no quiero este desarrollo "sostenible". Tal vez tú me hagas cambiar de opinión...


Antonio, 17/02/2002

 

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Querido Antonio:

Hemos empezado nuestro diálogo por el desarrollo sostenible, tanto como concepto como dogma político o tema. Lo retomaré donde tú lo dejaste - no te gusta - pero creo que lo necesitamos. Como tema político nos demanda tener siempre el medioambiente, ya sea natural, social, cultural, etc, en consideración cuando trabajamos y proyectamos sobre crecimiento. Y trabajar para el crecimiento es un deber, mientras que no exista un plan maestro por todos aceptado sobre el desarrollo mundial, debido a nuestro muy injusto y desigual acceso a las riquezas del mundo.

No quiero decir que el crecimiento sea un mantra que debamos seguir en cada proyecto que emprendamos, y en cada tipo de producción. Pero el desarrollo de enormes partes del mundo demanda diferentes tipos de crecimiento cuando nosotros como investigadores, educadores y directores de proyectos de desarrollo en el tercer mundo, nos encontramos con demandas de crecimiento -en producción eléctrica, en suministro de agua, en educación, en cultivos- de cara a que grandes poblaciones puedan alcanzar un nivel de vida decente o simplemente un nivel de vida por encima de la línea de la pobreza. En muchos países africanos menos del 20% de la población tiene suministro eléctrico en la actualidad -intenta imaginar lo que esto significa-. Comprendo porqué fue la electrificación de Rusia en 1919 el plan maestro de Lenin para llevar al país a la civilización moderna. Desde luego es bastante obvio, en la presente situación política, cuando los EE.UU. acaban de decidir permitir que la emisión de CO2 se incremente el 40% y se saltan las convenciones internacionales, que ésta es la vía de un erróneo crecimiento: en coches, ordenadores, máquinas eléctricas, etc. en esta parte del mundo. En Dinamarca tampoco somos unos santos: nuestro gobierno, tanto la formación socialdemócrata como el presente gobierno liberal, sostiene una política de incremento del tráfico con la construcción de más y mejores carreteras, y accesos más rápidos desde diversas partes del país con la edificación de puentes y terminales de ferrys. Aquí vemos crecimiento en beneficio de la sociedad opulenta, y nadie parece realmente interesado en pararlo.

Pero de lo que yo estoy hablando es de crecimiento en beneficio de los necesitados y pobres. Para ver cómo hacerlo hemos tomado en consideración las relaciones de poder globales -y desde aquí comenzar a discutir lo que podría ser el desarrollo sostenible. Podría implicar argumentos de sostenibilidad en un sentido más amplio, y para ambos lados, países ricos y países pobres. I.e. que las comunidades locales que quieran limpiar el agua para beber puedan apoyar socialmente una organización en sus comunidades locales que pueda construir, arreglar y mantener una nueva bomba de agua. Que ellos puedan tener una forma de cooperación, incluyendo el dinero, en un sentido más antiguo, menos economicista -sin la presencia de inversores y asesores extranjeros. Y que además ello comience a ser tomado del excedente de ahorro del agua o de la energía surgida del reciclaje de agua o el uso de energía renovable en el país donante. Esto actualmente es el curso racional de muchos proyectos de agua, basura, energía, etc. entre los países escandinavos y los países más pobres del mundo. Podría ser que significara crecimiento en los países pobres y reducción, o reducción en la tasa de crecimiento, para los más ricos -en el sentido para ambos de sostenibilidad natural y social. En este sentido la sostenibilidad en mi opinión implica una demanda ética y justa para nosotros, en los países ricos, y no nos permite establecernos demasiado tiempo en la utopía de una tasa de crecimiento continuo.

Pero el concepto de sostenibilidad también tiene su impacto en mi país en otro sentido. En la lucha para mejorar las condiciones de trabajo y para una mejor educación de los trabajadores en los 70 y 80. La idea de sostenibilidad ha sido transformada en algo diferente. Primero de todo ha habido una fusión entre este concepto y el de empleo de recursos humanos en las políticas de los movimientos sindicales para el "desarrollo laboral" y el "buen trabajo". El dogma seguido ha sido que sólo el desarrollo sostenible para la industria danesa y el mundo laboral significa crear empleo que posibilite a los trabajadores su propio desarrollo en sus trabajos, adquiriendo educación, siendo libres en su desempeño laboral y posibilitando su cualificación. Lo que atañe tanto a trabajos de limpieza, dirección o profesionales. La idea sigue siendo un crecimiento economicista, en el sentido que tú criticas, Antonio, implicando que sólo se puedan pedir mejores condiciones a través de una mayor producción, lo que pagamos con nuestro propio trabajo. Pero también implica otro tipo de idea: que no es socialmente ni como civilización sostenible continuar reproduciendo el sistema sin ofrecer a la gente posibilidades de romper sus límites y mejorar sus vidas -también sin reparar en que ello significa crecimiento económico. Así esta idea es conformista y renovadora al mismo tiempo.

Me gustaría contarte una pequeña historia optimista. Un proyecto experimental de los noventa llamado "Industria y felicidad" abarcaba un grupo de mujeres trabajadoras de la industria pesquera y un grupo de investigadores de la vida laboral. El proyecto se centraba alrededor de la construcción de un nuevo emplazamiento de trabajo y una industria desde los cimientos y en él fue invertido una gran cantidad de dinero. Muchas ideas sobre la vida laboral y métodos de producción fueron surgiendo. Una de estas ideas que provino de un grupo de trabajadoras fue la producción sostenible de productos de pescado. La sostenibilidad fue un tema que pudieron identificar con ellas mismas ya que creían que la producción que habían hecho antes no era limpia en varios sentidos. Definieron la sostenibilidad como: la producción sometida a principios ecológicos y éticos tanto en la pesca como en la elaboración, cuanto sea posible. Debería también saber bien y tener buen aspecto y el proceso de producción debería ser higiénico y realizarse en condiciones que hicieran el trabajo tolerable. De este modo organizaron muestras a las que la comunidad local fue invitada para mostrarles cómo producían y trabajaban y probar los productos, y participar en su evaluación. De este modo se amplió la idea de sostenibillidad por la definición de la comunidad que participó globalmente y no sólo los agentes productivos. Mi sugerencia al respecto es que el desarrollo sostenible puede actualmente ayudarnos a pensar sobre la producción, el trabajo y el desarrollo de forma nueva - ¿qué opinas tú?


Betina, 25/2/02

 

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Querida Betina:

Creo que básicamente tienes razón. A pesar de mi crítica al concepto general de sostenibilidad no tengo duda del hecho de que lo necesitamos -lo que significa decir que necesitamos reinventar el concepto de desarrollo sostenible. De vez en cuando deberíamos pararnos y contemplar la gran mayoría de los conceptos con los que trabajamos, porque múltiples factores a menudo permiten su manipulación, la introducción de prejuicios, etc. A veces creo que simplemente deberíamos inventar nuevas expresiones para designar conceptos quemados. Permíteme también añadir que John Friedman propuso algunas estrategias para lograr una nueva sostenibilidad como un paradigma alternativo de desarrollo; y que el movimiento de ecopedagogía, el cual está siendo difundido por los miembros del Instituto brasileño Paulo Freire (José Romáo, Francisco Gutierrez y Moacir Gadotti) tiene aspectos muy interesantes.

Pero tú señalas un rasgo adicional e importante a esa reinvención del concepto iluminando posibilidades locales que den nuevos significados a la sostenibilidad. El proyecto "Industria y felicidad" lo muestra y desde luego también hay en mi región Algarve, como tú sabes, buenos ejemplos del mismo principio: que la sostenibilidad podría constituir una dimensión importante en proyectos de desarrollo local. Y hay más, si se pudiese tratar con este tipo de acción que nosotros unimos con perspectivas y características de nuestro desarrollo local que normalmente son olvidados: la articulación con el territorio exterior. Esto es, sabemos por ahora que un territorio no puede ignorar el hecho de que lo local y lo global se encuentran definitivamente conectados, y que la antigua dicotomía entre local y global es una pura ilusión. El medio ambiente no tiene sentido cuando lo vemos exclusivamente en lo local, todos los problemas relativos al medio ambiente tienen amplias conexiones y consecuencias. Y la inclusión de la perspectiva de sostenibilidad en el desarrollo local obliga a la gente a mirar más allá de los límites de su territorio.

Espero que no te importe, pero creo que entramos en un tema nuevo: el desarrollo local. Podríamos cambiar y hablar un poco de ello ahora. Estoy muy interesado en un aspecto específico de él: su eventual carácter endógeno. Veamos lo que nos dice la bibliografía: principalmente, que significa la capacidad de las personas de iniciar y desarrollar desde lo local sus propios proyectos hacia el cambio social y el incremento de la calidad de vida. Pero la literatura también nos dice que en algunas situaciones no es posible que elementos internos de un territorio sean capaces de una acción espontánea, especialmente cuando han sido sometidos a largos procesos de exclusión. En estos casos la iniciativa externa sería necesaria. Así, esto significa, añado, que en estas condiciones la iniciativa externa apuntaría a restaurar una capacidad de acción perdida, y desde luego a lo largo de los procesos hay una serie de estrategias, métodos y principios filosóficos para ayudar a la gente a asumir el control de los procesos iniciados.

Pero recordemos que los proyectos de desarrollo local se construyen alrededor de intereses muy específicos y de problemas locales. Si podemos crear una dinámica local de participación alrededor de estos procesos, estamos al mismo tiempo permitiendo a las personas actuar y por supuesto aprender: a adquirir gradualmente nuevas capacidades, incrementar su propia confianza y autoestima, etc. Y entonces, si en algún momento del proceso la gente aprende a cambiar la cultura técnica dominada por los procesos específicos, esperamos que no sólo mantenga sus pautas de acción, sino principalmente que asuma funciones como agentes de desarrollo local.

Ello significa que adicionalmente sean capaces de despegarse por sí mismos de la cultura técnica en la que han estado trabajando y desencadenar cambios en nuevas dimensiones de la vida social local, idealmente dimensiones que representan soluciones a grandes problemas locales. Por supuesto esto puede ocurrir, o no... en resumen, hay siempre una parte de estos rasgos hacia un carácter endógeno en el desarrollo local que es dejado a las contingencias e incertidumbres "de la vida".

Mi problema es si después de algunos años con grupos de gente que aceptan ir hacia lo que hemos dicho, con un proyecto de mantenimiento de agua y suelo del territorio libre de venenos químicos, o desarrollar un grupo local de teatro u otros eventos culturales, o crear una pequeña granja cooperativa ¿podemos realmente pedirles más? Supongamos que todas estas experiencias ocurrieron en algún sitio con iniciativa externa ¿podríamos realmente esperar de aquellas personas que efectúen actividades adicionales? Sé que es válido plantear todas estas suposiciones, pero básicamente estoy intentando comprender si hay estrategias específicas para desencadenar la iniciativa local, distinta de dar pasos iniciales con ellos y entonces esperar lo mejor. ¿Deberíamos orientarnos hacia la educación de las personas? ¿Deberían estos procesos estar guiados hacia la creación de agentes locales de cambio desde el principio? No sé.


Antonio, 20/03/02

 

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Querido Antonio:

Creo que comenzaré donde tú lo dejaste, con la cuestión de si podemos esperar que en proyectos de desarrollo local de iniciativa externa las personas desarrollen actividades adicionales, esto es ¿hacer más de lo que se les ha pedido por sí mismos libremente? Tú terminaste sugiriendo que podríamos educarlos/capacitarlos para que puedan tener iniciativas adicionales y tomar el control de los procesos iniciados. Podrías decir de forma más general: ¿podría el desarrollo local ser el resultado de la capcitación/aprendizaje de actividades con iniciativa externa, y que sin embargo funcionen como empoderamiento? Una cuestión que veo que una gran cantidad de educadores afirman con sus prácticas, porque comprendemos sus prácticas precisamente en este sentido. Por ejemplo, el paradigma de la participación que ha hecho su entrada en los programas de desarrollo de la ONU, el Banco Mundial y los EEUU implica que la capacitación y la participación en los procesos son vistos como herramienta del desarrollo de infraestructura, nuevos trabajos, etc. Los participantes toman posesión de esos proyectos y continúan su desarrollo después que ha terminado y de esta forma se está teniendo en cuenta el valor de la participación. Esto no ocurre siempre, a menudo no ocurre y está referido a las circunstancias en que los proyectos nacieron, como diseño y objetivos desarrollados en un contexto occidental, o a través de superfluos encuentros de posiciones culturales. Una serie de investigaciones y documentos en Dinamarca y Suecia lo señalan.

Creo que éste es precisamente el talón de Aquiles, que el desarrollo local tiene que ser integrado en la cultura local y en la reproducción de esa cultura, de forma que produzca integración social para los miembros dentro de su comunidad -y no sólo en la sociedad moderna- de forma que iniciativas adicionales puedan ser esperadas. Me apresuraré a admitir el prerrequesito teórico para ello, que es una concepción de lo comunitario alrededor de lo individual que adjudique un mayor papel a la socialización y también al crecimiento individual, a la construcción de la subjetividad: que tú eres tú en relación al mundo, reflejo de esta forma de la relación, tanto como expresión del mundo social (teorías de objeto-relación de Winnicot y Ferensci y teorías de la socialización de Brecker-Schmidt y Leithaüser).

Algunos proyectos de desarrollo local contrarios a esto pueden fácilmente producir desintegración social, cuando a los hombres y las mujeres se les pide ejecutar roles opuestos a su identidad de género, o cuando los proyectos reconvierten las nuevas autoridades que encarnan la autoridad en la comunidad local etc. Una gran parte de los aspectos culturales y biográficos que Freire tocó en su investigación y práctica pedagógica fue que los procesos de capacitación que hacen consciente de la historia vital dan expresión a lo local y a la cultura enterradas.

En este proceso los participantes construyen la identidad en forma de empoderamiento que libera un cuerpo de fantasía local, como sugiere el centro alemán de investigación pedagógica Oskar Negt, con lo cual emprenden las iniciativas adicionales de las que estamos hablando. Esto señala desde luego la importancia de lo que estamos cuestionando: procesos de capacitación, pero con respecto a la necesidad de integración social dentro de la comunidad local y en relación a las diferencias culturales.

Nosotros, los capacitadores locales, no compartimos la cultura local, y muy a menudo no terminamos de entenderla o aceptarla. Nosotros analizamos un mínimo de necesidades humanas y también reclamaciones y demandas que se nos realizan, pero debemos verlo de forma más compleja.

No es posible articular y negociar necesidades de forma acultural. Será un proceso de traducción el que tendremos que hacer y muy a menudo nosotros, los defensores del paradigma del desarrollo, somos los más duros en la articulación, traducción y negociación de las necesidades; sus soluciones y los diseños van junto al desarrollo.

Hemos llegado a un punto muerto pero creo reconocer principalmente dos opciones. Cada vez que tomamos responsabilidad en los proyectos de desarrollo local podemos hacerlo junto a una parte avanzada de la comunidad local, porque "nosotros" por razones políticas y morales/humanitarias creemos que las necesidades son tan urgentes que no necesitan una negociación cultural. Como en el caso de riesgos para la salud, peligro de extinción de la comunidad o extrema exclusión social. De esta forma nos insertamos nosotros mismos como un perdido "estado progresivo de racionalidad". Y esto implica reconocer que nosotros podemos promover un proceso de desintegración social pero con vistas a que algo sobreviva y algo nuevo y mejor salga de ello.

O bien tenemos la otra opción de capacitación y participación con el objetivo de empoderamiento, y ello es mucho más lento, más inseguro, y nos otorga un papel más oscuro en el desarrollo local. Siguiendo este caminos debemos motivar a la comunidad a reflexionar sobre sus vidas, su presente, su futuro -y su pasado. Así volvemos a la historia de vida y a la aproximación biográfica con las que Freire trabajó pero sobre las que ahora tenemos una visión mucho más clara en la investigación social. Para dar un ejemplo de ello mencionaré una investigación en historia de vida de los trabajadores masculinos británicos en proceso de exclusión y en búsqueda de una nueva integración con un intento de reconstruir la comprensión de su vida a través de autobiografías (Linden West: Beyond Fragments). En Dinamarca también tenemos conocimiento de esto a través de autobiografías de trabajadores excluidos, mujeres en la marginación, trabajadores masculinos no cualificados de mediana edad, etc., analizados como documentos históricos vivos de los cambios sociales (The Life History Proyect of Roskilde University).

Tengo una historia que quisiera contarte sobre un proyecto de desarrollo local danés con habitantes marginados y excluidos del corazón de la ciudad que existe desde hace veinte años, pero creo que esperaré a mi próxima carta. Si crees que me entusiasmo no te culpo pero ¿no podría ser que las ideas que esto nos inspire nos darán la razón al final?


Betina, 25/04/02.

 

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Querida Betina:

Creo que preciso situarme en el punto central de tu último mensaje, por una parte porque es importante y por otra porque me he dado cuenta de que he ido demasiado deprisa en mi último mensaje. En primer lugar creo que el desarrollo social puede ser el resultado de actividades de capacitación/aprendizaje de iniciativa externa, e incluso funcionar como empoderamiento. Mi investigación muestra precisamente esto, aunque no voy a argumentarlo ya que no tengo suficiente espacio. Ahora bien, me gustaron mucho tus comentarios del último mensaje pero necesito algún espacio para reconducir el debate en otra dirección. Hay un pequeño detalle que funciona como punto de partida: comenzaré hablando sobre mi investigación en desarrollo local en un territorio muy deprimido con todos los problemas normalmente asociados con zonas montañosas aisladas, con problemas estructurales con respecto a la transición social. Este tipo de área local es típica de lo que el investigador portugués Medeiros denomina neo-local: aquella en la que las relaciones sociales tradicionales aún funcionan, pero no hay solución de continuidad entre los sistemas normativos de las sociedades tradicionales y los que definen las sociedades modernas.

En este territorio en concreto un grupo externo inició un proceso participativo en estrecha colaboración con grupos locales. Juntos hicieron posible la construcción de un centro de animación infantil, lo cual implicó procesos de formación profesional durante tres años. Organizaron otros dos procesos de formación y construyeron pequeñas empresas propiedad de actores locales. Estos procesos son lentos y algunos años después obtuvieron resultados que muestran que el territorio ahora contiene un grupo de personas capaces de luchar por el destino de su localidad.

No tengo duda de que el enfoque de historia de vida podría hacer maravillas al respecto, especialmente si seleccionamos algunas biografías que nos pueden enseñar mucho. Permíteme hablarte de María (un pseudónimo) que representa la típica mujer de este territorio. María no pasó más de cuatro años en la escuela e inmediatamente después comenzó a trabajar en la agricultura de subsistencia con su familia, un trabajo muy duro para una niña. Con doce años de edad le ofrecieron un empleo: niñera con una familia rica a más de 100 km de distancia, en una ciudad que ella apenas podía imaginar. Aceptó, metió alguna ropa en una pequeña bolsa y tomó el autobús. Algunos meses más tarde no podía desenvolverse: echaba de menos a su familia, recordaba y lloraba constantemente por su hermano que había ido a Africa (oh, sí, nuestra guerra colonial). Volvió con la misma bolsa, algún dinero en el bolsillo (la primera vez que tenía dinero), directamente al duro trabajo de la agricultura, pagado en jornales si fuera necesario -para que conste, en aquellos días las mujeres eran golpeadas durante el trabajo por cosas tan simples como levantar la espalda para que aprendieran la posición en el trabajo.

Con dieciséis años conoció a su marido. No se casaron, eso no era costumbre cultural en su comunidad. Tan sólo se escaparon por una noche. Al día siguiente su marido se fue a Africa donde permaneció cuatro años, con dos o tres visitas durante este periodo. Fueron muy afortunados porque él regresó de una pieza, justo para aceptar trabajar en Alemania por periodos de nueve meses, durante cuatro años. Sé que es fácil decir que dejó de ir a Alemania porque no podía soportar que su hijo llorara y le pidiera que no se fuese, pero yo tengo un hijo de tres años y así creo que tengo derecho a sentirme afectado por ello.

María no era un modelo de mujer en su comunidad tradicional. Ella trabajó con su marido en la construcción de su casa; fue la primera mujer en los alrededores en usar una bicicleta y después una motocicleta; fue criticada por sus "ropas modernas", etc, tengo que recordarlo brevemente. Así, con treinta y seis años, María siguió un proceso de formación profesional que terminó con la creación de una pequeña tienda de tejidos, propiedad inicial de siete mujeres. Durante dos años después de que el proceso de formación terminara, intentaron sobrevivir tomando a final de mes a sus familias el equivalente de tres o cuatro comidas. Durante todos estos años estas mujeres fueron duramente criticadas por la comunidad y sus familias, especialmente los maridos, no acostumbrados del todo a tener que compartir las tareas domésticas, mientras que sus mujeres "gastaban" un tiempo en actividades no rentables.

La tienda resultó bien, pero ello significa que incluso hoy día las mujeres ganan más o menos el sueldo mínimo. Conseguida alguna estabilidad, María sintió que ella podía hacer algo más además de su profesión. Así se reunió un grupo de adultos jóvenes y formó un grupo de cantantes; dos años después un grupo folklórico (ambos con actuaciones en Portugal, Francia y España). La asociación a la que ella dio el primer empujón para nacer dirigió varias actividades de animación durante las fiestas locales, organizó una pequeña escuela de guitarra para chicos, promocionó la celebración del día internacional de la mujer el ocho de marzo con poetas populares, promovió sesiones de teatro...María también recopiló y publicó los poemas de un poeta local y junto con otros actores locales organizó una feria local de impacto regional, la cual reunía a todos los productores de la zona. Ella también formó parte de una asociación regional que trataba de defender y promocionar a los artistas regionales. Finalmente, María fue candidata a las estructuras del poder local por el partido socialista. En 1997 perdió sólo por doce votos, casi consigue la presidencia del territorio. Perdió de nuevo en Diciembre pasado.

Entonces, ¿cuál es mi problema? A pesar del hecho de que "mi" María consiguió más que otras mujeres/hombres de este territorio, podría repetir una docena de historias más o menos como éstas. Los grupos de personas que hoy hacen algo por el desarrollo de este territorio tienen similares historias vitales, llenas de duras batallas. Todos ellos recorrieron un largo camino. Hoy no hay duda de que la vida les va mejor. Son bomberos, tejedores, educadores de niños o carpinteros que hacen lo que saben hacer: en las habilidades técnicas específicas que han desarrollado, en las culturas específicas en las que han crecido. Pero para resolver los problemas estructurales que nosotros vemos "tan claramente" en esta zona, sería necesario dar algunos pasos más que requerirían extra-habilidades. Sería preciso que ellos unieran sus fragmentados esfuerzos en una gran visión estratégica que tomara la totalidad del territorio para hacer frente a los centros externos de decisión que determinan parcialmente su exclusión. Sería necesario un proyecto político. Sería preciso una visión prospectiva que encarnara de forma integrada y holística conceptos de desarrollo, planificación y prácticas. Necesitaríamos veinte super-Marías: capaces no sólo de ser Marías sino también de trascenderse a sí mismas y convertirse en maestras del complejo juego del desarrollo. Sólo entonces podríamos decir que las soluciones de continuidad entre tradición y modernización se encuentran. Betina, recuerda por favor que he ido muy lejos, y desde luego omite alguno de los problemas, de las tensiones y conflictos que se presentan en este complejo asunto, y conviértelo en una historia perfecta contada con el corazón. Cierto. Y yo sé que todo esto es un proceso lento y, eventualmente, un día, mis más altos listones serán superados (puede ser que sus aspiraciones sean en realidad satisfechas). Pero, mira, mi punto central es precisamente que estas personas han hecho mucho más de lo que ha hecho cualquier miembro (¿yo soy un miembro?) de la academia... y no pienso que podamos pedirles ser super-Marías. Si alguien con este tipo de bagaje participa en algunos procesos y aprende algo que pudiera ayudarle, a él o ella, a cambiar el duro sendero de la vida... esto es maravilloso. Sería muy feliz sólo con ver una tejedora trabajando en su vida diaria, teniendo una vida... y no participando ni contribuyendo más a la vida comunitaria y al cambio social.

Finalmente soy muy consciente del hecho de que no he sido del todo analítico, simplemente he contado una historia. Pero estoy cansado de tener que ser esclavo de los análisis. De vez en cuando necesitamos contar historias y dejar a los otros hacer el trabajo analítico como quieran. Siento mucho todo el espacio que he ocupado. Te dejaré concluir a ti ahora. Cuéntame una historia.


Antonio, 14/05/2002

 

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Querido Antonio:

¡Me encanta tu historia! Siempre me siento impresionada por las super-Marías de este mundo, y especialmente por la no inevitabilidad de sus vidas. Una mujer como tu María sola no puede ayudarse, debe en algún momento de contar con un ser externo en interacción con su propio esfuerzo en un sistema represivo, y puede ser que esto ocurra exactamente cuando el sistema cambia un poco. Ahora, ¿de qué estoy hablando?, ¿del nacimiento natural de luchadores?. No, quiero decir que mucha gente está aplastada bajo condiciones represivas. Pero también pienso que tanto la historia como la investigación social nos hablan de gente que encuentra su fuerza interior en algún momento, lo que nos está oculto a nosotros y que algunas veces no podemos prever. Es decir, que las super-Marías de este mundo no están forzosamente en los movimientos sociales, ellas crean movimiento social fuera del específico equilibrio que constituye sus vidas. Es el subjetivo equilibrio entre necesidades humanas y el esfuerzo por ser alguien en el mundo, y los obstáculos y fuerzas destructivas que uno encuentra en el “mundo social”, que te socializa en formas posibles en tu propia vida y la de tu comunidad (en la interpretación de la socialización de la teoría crítica). En esto el investigador participante puede tomar parte, como miembro de la comunidad, y como el “otro” ser humano, y desde luego dar algún soporte estratégico al proceso, como tú sugieres.

Y también puedo sentir tu angustia por no tener la habilidad para construir un ejército completo de super-Marías ¿o es una palabra demasiado fuerte y sería mejor decir un movimiento? Y al mismo tiempo tu ambivalencia como investigador ya que no sientes que tengas el derecho de imponer tus ideas a las comunidades locales, como el ejemplo del que hablaste. La “historia” que yo tenía en mente contar es interesante, creo, también alrededor de este tema: el investigador como educador o iniciador de desarrollo social y viceversa. La traigo a nuestra discusión principalmente por: 1) nos da una idea sobre los objetivos y opciones para el desarrollo local en áreas urbanas de Escandinavia, y 2)toca algunos puntos de nuestra discusión sobre el objeto del desarrollo local y la relación entre educadores/investigadores y los participantes.

Comienza a principios de los años ochenta y puede ahora ser descrita como un trabajo bien reconocido de actividades sociales y lugares de trabajo en el interior de la ciudad de Copenhague, principalmente llevada a cabo por gente que vive en esta área, como parte de su subsistencia, y, podemos decir, “estilo de vida” y con unos cuantos trabajadores sociales empleados a través de una ONG local. Arrancan llamándose a sí mismos “The side-street project of Vesterbro” porque tiene lugar detrás de calles principales y focalizado en la publicidad de actividades y gentes desconocidas del otro lado de la calle. El contexto es muy danés, urbano y moderno. El soporte para las iniciativas de la ONG, que había trabajado en esta área desde principios de siglo, fue una serie de indicios de exclusión en el área debido a: el crecimiento del desempleo en una sociedad donde las relaciones laborales son el primer factor de la construcción de la identidad, la ruptura de las redes sociales, cuando las casas son destrozadas para dar paso a la construcción de otras nuevas y más caras, los lazos tradicionales son rotos cuando la gente tiene que mudarse de su zona porque sus lugares de trabajo cierran, por ejemplo muchas tiendas pequeñas. Lo que ocurre después de esto es el deterioro de la vida diaria, que tiene lugar en medio de una sociedad opulenta, donde la comprensión (y el discurso) comúnmente aceptado sobre la apertura del espacio social para todos los grupos y clases en la sociedad se muestra a este grupo específico de ciudadanos en forma de exclusión.

La chispa o desencadenante fue algo también muy danés, en relación a las funciones del estado del bienestar. La ONG recibía algunos fondos del estado con los que un grupo de trabajadores sociales podía trabajar con mujeres de la comunidad que querían formar parte. La primera idea fue intentar construir empleos para la gente a través de actividades y ayudar a la gente a conseguir fondos para cortos periodos de tiempo hasta ver si podía comenzar a trabajar y autosustentarse -y si los participantes lo intentaban en serio. Pero había escepticismo y resistencia al principio sobre si esos trabajadores sociales podrían abrir un local de información y asesoramiento a las familias, cuando la “pandilla” local no estaba autorizada por las autoridades para poner en marcha una tienda de motos. Pero aquella gente comenzó a interesarse y se produjo el diálogo sobre ideas de actividades, sueños y objetivos, y cómo conseguir fondos.

Desde muy al principio el proyecto se basaba en un concepto no convencional: la meta no era sólo la cualificación de la gente para volver al mercado de trabajo, sino la cualificación en la vida diaria en la comunidad local para aquellos que no retornaban al mercado de trabajo. Todo esto era una tarea que los trabajadores sociales presentaron a la gente, aunque era obvio que el desempleo juvenil fue un recurso para este proyecto que perdería algo de su savia si encontraban trabajo. Y la gente joven quería trabajar. Pero también querían otras cosas en la vida y entonces ayudaban en el proyecto en consonancia con el slogan “la calle y el trabajo” y lo que eso implicaba de actividades. Cuando hablaban sobre la calle estaban hablando de vida de lucha en sus calles, como el compartir espacios.

Este concepto era controvertido en un país como Dinamarca al desafiar el poder simbólico del trabajo. En realidad esta última parte comenzó a ser la más interesante con una perspectiva de futuro en el proceso de la vecindad, que fue cambiando desde un barrio obrero tradicional a una vecindad diversificada socialmente y multiétnica, con un montón de gente sin salario. La calidad de la vida diaria, el compartir y el comunitarismo en la vida diaria fue gradualmente ganando importancia en el proyecto. Ello permitía espacios para gente “inusual” con sueños y conceptos de una vida buena “inusuales”. La gente local se involucró en determinar cómo querían ser integrados en la sociedad y no tener a la sociedad siempre diciéndoles cuál es la forma correcta en que debieran ser integrados.

¿Qué ha ocurrido en realidad con el proyecto? La gente se unió para abrir pequeñas tiendas, espacios para charlar y asesorarse, locales de gimnasia y otras actividades, talleres, cafés, etc. Está el Café Sonja que existe desde hace quince años; The Slop, una tienda puesta en marcha por antiguos miembros de bandas juveniles; hay masajes y terapias, grupos de autoayuda, un cibercafé, el local de información de la red ecológica “What next?”, la tienda-saludable “Sunhat”, un local para madres y niños que asesora sobre los chicos y la vida familiar, un taller de bicicletas, la tienda de tejidos “Cassiopeia” y mucho más. Y en medio del vecindario está “la oficina”, también llamada “Mamá y Papá”. “Mamá y Papá” asesora, ayuda a la gente a avanzar, contrata a trabajadores nuevos, y actúa como centro social. Una única mezcla de voluntarios idealistas, trabajadores a tiempo parcial del vecindario, participantes del barrio, trabajadores sociales, creando una mezcla de actividades que son mayormente apoyadas por el propio vecindario.

Los “tipos” de Vesterbro, que participaron en la construcción del proyecto original desde el principio se han integrado simbólicamente por la pertenencia a su comunidad, significados y valores que han sido algo familiar ya desde su infancia y educación en esta zona obrera del corazón de la ciudad. Valores como buen compañerismo, sinceridad, utilidad y un cierto tipo de masculinidad son las condiciones de vida de los obreros manuales, son los valores culturales de la clase obrera. Así han traído esto con ellos en la construcción de algo nuevo -los organizadores del proyecto no hicieron esto, no podían hacerlo. Todo el proyecto se desplazó desde sus propias líneas primeras con la creación de nuevas formas de comunidad y solidaridad.

En realidad, tan interesante y extraño a los organizadores ideológicos de los principios en 1986 que ellos se han convertido en espectadores de lo que iba ocurriendo. Y así decidieron en 1996 empezar a investigar este cambio de la comunidad. Lo que la gente de la comunidad empezó entonces a revelar a los investigadores, una vez que empezaron a sondear las dinámicas del proyecto, fue que no había recetas para una vida buena. Todos ellos hablaban de vidas muy duras y concluían que lo que para ellos era una buena vida no lo era necesariamente para todos los demás. Esto era la vida real, cuando tomas en cuenta que algunos eran prostitutas, yonquis, criminales, desempleados... y que al mismo tiempo participan en el desarrollo de su comunidad para una vida cotidiana de más calidad.

De algún modo se puede decir sobre ello que hablamos de la mejor vida posible, y ello es algo subjetivo y una categoría procesual desde una perspectiva utópica. Un esfuerzo que se hace en la vida cuando la gente lucha por sus propios derechos. Y los organizadores iniciales no lo habían hecho, pero ayudaban a establecer las condiciones para hacer este proceso posible para mucha gente del vecindario. Investigando esto ellos tenían que ser muy exactos para no evaluar sus logros, sino dar luz sobre el cambio y el movimiento social que encontraron difícil de comprender. Tanto porque estaba ocurriendo en ese momento como porque implicaba la comprensión de muchas perspectivas subjetivas diferentes en el movimiento/proyecto, y porque se trataba de un cambio social que podía estar creando algo realmente nuevo: una cualificación en la vida diaria y un sentido del comunitarismo local en un mundo que no lo reconoce, pero que podría definirse como subcultural.

Podrías decir que este proyecto de construcción de solidaridad local en las ruinas de una vieja y deteriorada zona de Dinamarca no es comparable a los procesos comunitarios de por ejemplo el Algarve. Que lo que ves aquí son comunidades y gentes amenazadas de extinción física. Pero yo creo que de lo que la gente está amenazada es de su extinción cultural y social por el hundimiento de sus valores y conocimientos -y que lo que el proyecto les dio fue el inicio de un nuevo proceso de aprendizaje de la vida en un contexto nuevo y ayudar a la gente a través de su cualificación en la vida cotidiana. Y esto es un proceso lento y largo en donde también los investigadores/iniciadores tienen que aprender de la comunidad.

Aquí termina nuestro diálogo por ahora. ¿Podríamos retomarlo en otro momento?


Betina, 31/5/02.

 

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1 Traducción del original inglés de Ana María Ruiz Abascal