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46&47
El proceso de globalización y su impacto educativo-cultural. Freire Rebelde.
Septiembre 2006

Revolución ética y Educación popular.

Raúl Leis R.
Sociólogo, escritor panameño. Secretario General del Consejo de Educación de Adultos de América Latina CEAAL

 

La ética tiene una importancia estratégica en la realidad que vivimos hoy. En el fondo, se trata de entender la autoridad como servicio pues el poder absoluto corrompe (y desenmascara) en la medida que niega la dimensión ética, por el contrario el poder democrático edifica porque al integrar la humanización, lo convierte en factor de servicio y de participación.

La revolución ética no solo es una manera de comportarse sino de construir poder, pues la persona humana puede hacer su propia historia, ser su propio creador. La enajenación (extrañamiento) significa que el hombre no se experimenta a sí mismo como el factor activo de la captación del mundo, sino que el mundo permanece ajeno a él. Están por encima y en contra suya como objetos aunque pueden ser objetos de su propia creación. La enajenación es, esencialmente, experimentar al mundo y a uno mismo pasivo, receptivamente como sujeto separado del objeto.

La coherencia entre fines y medios, entre lo que se dice y se hace, entre teoría y práctica conforma una capacidad de construir un poder que al no absolutizar no enajena, no corrompe. Es hacer el bien y evitar el mal. Los fines y los bienes generales y superiores se imponen sobre los fines y bienes particulares e inferiores. Los medios deben ser proporcionados a los fines.

Frente a lo ético hay tres actitudes: aceptación, no aceptación o mimetismo. La primera se puede dar por convencimiento producto de la reflexión y las vivencias, o por comodidad en lo que Bergson llama una moral cerrada que acepta sin reflexión. La no aceptación se puede dar por disidencia, y el mimetismo no es más que encubrirse de moral y hacer lo contrario. "Los fines espirituales del hombre están inseparablemente relacionados con la transformación de la sociedad; la política no es básicamente, un campo que pueda divorciarse del de los valores morales y de la autorrealización del hombre.", enuncia Eric Fromm.

¿Pueden los impulsos naturales humanos como la codicia, voluntad de poder, la violencia pueden ser controlados del todo o sublimados por la razón, principios y sentimientos positivos? La respuesta ha sido buscada, auscultada y debatida a través de toda la historia humana. A esa pregunta añadamos otras como..."si la cohesión social es imposible sin la coerción, y esta es imposible sin la creación de la injusticia social, y la destrucción de la injusticia es imposible sin el empleo de más coerción. ¿No nos encontramos entonces dentro de un ciclo incontenible de conflicto social? Y si se necesita del poder para destruir el poder ¿como podrá hacerse para que este nuevo poder se haga ético?"(Niebuhr)

Pero ¿Qué tiene que ver esta revolución ética con la educación popular que inspiró Pablo Freire?

Reconstruir la política y la sociedad es una tarea de todos y todas, y esta tarea debe ocupar todos los espacios posibles, siempre en la perspectiva de una concepción renovada de la democracia y el desarrollo. En ello juega un papel muy importante una educación y comunicación transformadoras que apunten a la construcción democrática de sujetos y sociedades.

La educación popular (EP), es un proceso sistemático e intencionado de comprensión de la vida para transformarla conscientemente en base a la capacidad de organizarse en el marco de los necesarios cambios de sociedades y democracias. Es un conjunto de acciones articuladas sistemática y procesualmente, con el fin de comprender colectivamente la vida, para transformarla asociativamente.

La EP es una propuesta política, ética y pedagógica que propone una metodología transformadora, que es válida no sólo para los hechos educativos sino para el proceso integral de transformación. En ella prevalece el sentido de PROCESO de mediano y largo plazo que permita superar la visión inmediatista y parcializada del fenómeno. Así pues lo inmediato, debe abordarse con visión y racionalidad estratégica. Una visión holística y compleja de la realidad, debe superar los enfoques parcializados, funcionalistas y profesionalizantes que suelen sustentar las propuestas tradicionales. Por tanto, la interdisciplinaridad, o mejor dicho, la transdisciplinaridad, deben ser los enfoques a considerar en las nuevas propuestas.

En esta perspectiva la EP no es sinónimo de "educación no formal" o "educación de adultos" o "educación participativa" sino que las trasciende, puesto que por su planteamiento metodológico puede generar propuestas en diversas esferas, por ejemplo, la educación formal, la educación cívica política, las estrategias de comunicación, o la alfabetización de adultos y la etnoeducación.

Algunos de sus aportes son a los procesos de incidencia ciudadana, son:

 

El énfasis en la participación

Se trata de la cultivar una ciudadanía formada, crítica y madura que comprenda y asuma que todos y todas son sujetos de derechos y obligaciones. Para los gobiernos muchas veces la participación se reduce a involucrar a la gente en la ejecución de políticas definidas desde arriba, obstruyendo la posibilidad de participación en diversos grados incluso el decisional, en cambio para los movimientos ciudadanos la búsqueda de participación real es una de sus principales reinvindicaciones.

Esto significa resignificar lo público, superando la idea de que es sinónimo solo de gobierno. Esta comprensión tan generalizada es falsa, por cuanto expropia el poder ciudadano, reconocido jurídicamente en nuestros marcos jurídicos, de que es el pueblo - la ciudadanía – el origen, fuente y referencia sustantiva del poder.

En esta ciudadanía que propone la EP , el sujeto democrático gesta la participación y se gesta en ella. La participación es clave pues está íntimamente ligada al acceso a la toma de decisiones, tomando en cuenta la voluntad de los sujetos. Es la voluntad de ser menos objeto y más sujeto. Esto se manifiesta a través del empoderamiento ciudadano en el ejercicio participativo democrático en todas las esferas de la vida en democracia. La participación es la antítesis del autoritarismo que pregona una direccionalidad preestablecida, o del populismo que plantea el consentimiento de la gente sobre la base del paternalismo; o la visión estrecha que pregona la participación individualista en un mercado concentrador de ingresos y excluyente de muchos grupos humanos. La participación es el pivote de la integralidad de la vida. Es crítica, acumulativa y germinal.

La participación debe estar íntimamente ligada al acceso a la toma de decisiones tomando en cuenta la voluntad de los sujetos, y pues se trata de caminar responsablemente hacia la meta de que estos se conviertan en protagonistas de sus vidas. El Estado necesita ser transformado con espacios de más vigencia de la sociedad civil, reivindicando la presencia de los sujetos en los diversos niveles de consulta, discusión, tomas de decisiones con respecto a estrategias, planes y proyectos. Los espacios de participación deben multidimensionarse albergando las esferas de la vida social donde la población expresa sus deseos, aportes y aspiraciones.

Niveles y resultados de la participación

 

Información

Consulta

Concertación

Resultados

Dar a conocer

Tomar conocimiento

Acordar decisiones

Relaciones entre

Actores

Unilateral

Cooperación

 

Igualdad entre partes

 

Legitimidad

decisión pública

Mínimo

 

Regular

Máximo

La participación requiere una triple credibilidad del Estado: que se lo considere democrático, honesto y eficiente. Es decir, representativo a todos los niveles, descentralizado y defensor decidido de las libertades de la sociedad. Así entendido el espacio la participación significa "ganar control sobre la propia situación y el propio proyecto de vida mediante la intervención en decisiones que afecten el entorno vital en que dicha situación y proyecto se desenvuelven. Acceder a mejores y mayores bienes y/o servicios que la sociedad está en condiciones de suministrar, pero que algún mecanismo institucional o estructural no suministran. Aumentar el grado de autoestima, mediante más reconocimiento de derechos, necesidades y capacidades propias" (Hopenhayn, 1983). Desarrollar la vocación de poder a través del ejercicio participatorio democrático. Incrementar la participación en todas las esferas de la vida.

La EP ha generado y aportado experiencias significativas de participación tanto en los espacios pedagógicos, comunicacionales como en procesos de participación ciudadana a nivel local, nacional e internacional.

 

La producción y apropiación colectiva del conocimiento.

Se trata de potencializar la capacidad del participante o el receptor, para participar en la producción colectiva del conocimiento o de la comunicación, a apropiarse críticamente del conocimiento universal acumulado, en lugar de sólo recibirlo o transmitirlo unidireccionalmente. Se propician condiciones para la creación y producción de un nuevo conocimiento sin caer en el elitismo que niega que la gente sea productora de conocimiento, o el basismo que niega el conocimiento universal acumulado. En este proceso el punto de partida y de llegada es la práctica, constituyendo la teoría producida o acumulando, el momento de profundización que permita a la práctica existente dar el salto de calidad hacia una práctica mejorada o una nueva práctica en un proceso siempre ascendente.

La EP no puede reducirse a lo puramente instrumental, aunque este aspecto cuenta, pues debe propugnar hacia lo profundo, dinámico y continúo. Todo el proceso supone tomar notas de las tensiones entre lo micro y lo macro, entre el partir y el llegar, entre el viejo y el nuevo conocimiento, entre lo personal y lo colectivo, entre lo subjetivo y lo objetivo, entre proyecto y proceso, entre eficiencia y eficacia, entre ciencia y conciencia, entre saber y sabor, entre calidad y claridad. La EP relaciona los objetivos con una pedagogía participativa y crítica, y una didáctica adecuada, para ello necesita llaves, herramientas eficaces (técnicas) para implementar todo el proceso. Pero estas técnicas, los métodos, los objetivos, la concepción son coherentes en el marco de la metodología y la concepción que se maneja.

Las experiencias de procesos educativos ligados a multiplicidad de temas como la alfabetización, derechos humanos, economía solidaria, reformas educativas, cooperativismo, democracia, participación ciudadana, investigación acción participativas, desarrollo rural han estado y están presentes en muchos contextos.

 

La cuestión de la integralidad.

La EP no puede tomar en cuenta una parte de la vida de la gente, sino que aunque haga sus énfasis de acuerdo a la intencionalidad que se busque desarrollar, debe concebir la vida humana como una unidad articulada. Es necesario por ello incluir y tener presente lo subjetivo, los valores, el claroscuro de la cotidianidad de la vida. Se trata de buscar la coherencia entre las diversas dimensiones buscando la conformación de un sujeto más integral y con capacidad de transformación en las diversas facetas de su vida.

Todo esto pasa por la dignificación de la figura del ciudadano, pues nuestra ciudadanía es incompleta parcial y fragmentada. El ciudadano no solo debe ser titular de derechos políticoíticos sino además de derechos sociales y económicos. Es decir la doble ciudadanía que asegura el usufructo de las libertades públicas y la integridad, al mismo tiempo el derecho a comer, vestir, educarse, habitar y vivir dignamente en un ambiente sano.

 

La relación entre proceso educativo y proceso asociativos –organizativo de la sociedad civil y la sociedad política.

Los procesos educativos tienen que estar articulados a los procesos organizativos asociativos (capital social), y por lo tanto el proceso de formación y comunicación debe mantener una relación orgánica con la capacidad y fortaleza de incidencia de la ciudadanía. Una sociedad civil poderosa y diversa, organizada en diferentes modos y sectores, infunde profundidad y permanencia a la democracia.

Pero la sociedad civil tambien sufre de bajos niveles organizativos y atomización. No todos tienen los mismos intereses, ni igual poder, es mas, es arena de contradicciones entre aspiraciones, necesidades, intereses, sectores y grupos. Es un lugar de encuentro entre lo privado y lo público, una esfera de relaciones sociales y sus conflictos. Sociedad civil no es un concepto “atrapa todo” ni puede ni debe mitificarse. Las relaciones entre sociedad civil y la sociedad política han estado marcadas casi siempre por el signo de la confrontación o de la subordinación de los primeros a los segundos, y pocas veces por relaciones de inclusión y participación.

La ciudadanía no organizada, o de capital social de bajo perfil, posee mayor invisibilidad. La mayor visibilidad está los movimientos sociales que giran en torno a ideas fuerzas como el territorio, la vecindad, la ciudad, entorno físico, la salud, la identidad sexual, la herencia,la integridad, la identidad cultural, étnica, lingüística y nacional y se apoyan en valores tales como la autonomía y la identidad, y sus correlatos organizativos como la descentralización, el autogobierno y la autodependencia. Al promover la participación los movimientos sociales abren cauces que generan espacios de aceptación de la diversidad, pues asumen pluralidad de intereses legítimos y contrapuestos, renunciándo al monopolio del poder político.

La dinámica ciudadana busca abrir camino hacia crear nuevos espacios públicos que no son necesariamente estatales. Lo publico es entonces el espacio que puede asegurar la participación y presencia sustantiva de los actores sociales y político frente al orden estatal y privado.

Los partidos deben ser medios e instrumentos sociales para mediar entre la sociedad y el Estado, para que la sociedad se fortalezca con leyes e instituciones. Los movimientos sociales de la sociedad civil colocan demandas en la agenda publica e intentan ejercer influencia, produciendo en ocasiones una presión constante, vía la esfera publica, sobre los partidos y sistemas polìticos para que estos reaccionen y traten de institucionalizar las nuevas demandas. Pero en muchas ocasiones los partidos no son permeables a estas demandas porque funcionan como maquinarias electorales eventuales, sin programa político consistente y desconectadas de las propuestas sociales de la población.

El propósito ciudadano es articular el buen funcionamiento de la democracia representativa con el crecimiento de la democracia participativa. Para ello la existencia de una sociedad civil crecientemente fuerte debe estar relacionada con un sistema político autónomo competitivo con partidos políticos democratizados, íntegros, permeables a las necesidades y aspiraciones de la población. Esto es lo que sentaría las bases de la gobernabilidad democrática, a través de la capacidad del Estado para ejercer sus funciones ordinarias en un clima de continuidad; el desarrollo de instituciones publicas que satisfagan necesidades mínimas de la población, y generen capacidad incluyente; la generación y perdurabilidad de consensos básicos sobre la legitimidad del sistema político.

El fortalecimiento de las reformas electorales es indispensable para la continuación del esfuerzo de consolidación democrática. Los partidos políticos deben profundizar sus relaciones con la sociedad, restaurar su capacidad de representación e intermediación de intereses. Abrir la participación real de la sociedad civil en estos menesteres.

El desarrollo de medios efectivos de rendición de cuentas (basados en información disponible, y que supongan sanción potencial y revocación de mandato si es necesario), y el combate serio a la corrupción son acciones indispensables de la consolidación de prácticas de buen gobierno en toda la región. Sin distingo del grado de desarrollo de los medios políticos institucionales, la falta de transparencia y la corrupción es factor de ingobernabilidad en todos los países.

La EP propone el empoderamiento de ciudadanos y sus organizaciones por la via de propiciar formas de ejercicio de la incidencia democrática más innovadoras La expansión de la capacidad de propuesta requiere del desarrollo de capacidades de agregación de intereses y de capacidades técnicas para la presentación de opciones ante las iniciativas gubernamentales.