Presentación | Integrantes | Contacto | Foro
Revista Publicaciones | Actividades | Calendario | Enlaces | «volver

48
Género, desarrollo y multiculturalismo.
Diciembre 2006

Claves ecofeministas para un desarrollo sustentable.

Dolores Limón Rodríguez. UNIVERSIDAD DE SEVILLA.

 

A aquellos que han tratado de criminalizar la protección de la vida les decimos, haciéndonos eco del Arzobispo Tutu: "Ustedes ya han perdido. Necesitan apartarse del camino para que podamos protegernos unos a otros, a nuestros niños y a la vida en este planeta." El futuro no pertenece a los Mercaderes de la Muerte - pertenece a los Protectores de la Vida.

Vandana Shiva.

 

La situación social y ambiental actual es difícil de soportar para la mayoría de la población de nuestro planeta, Hemos llegado a un desnivel entre los países del Norte (desarrollado) y los del Sur (en vías de desarrollo), que ha ido aumentando en los últimos decenios. El acceso a la educación y a la cultura, a un entorno más armónico y menos violento en el que podamos disfrutar de aire y de agua limpios, con alimentos suficientes para asegurar un crecimiento integral y saludable, son lujos cada vez más localizados. La mujer autónoma, con formación y trabajo, representa a una minoría fundamentalmente de raza blanca, mientras en más de la mitad del planeta, se llega a ser famosa la frase La pobreza tiene rostro de mujer , sin formación, ocupando su tiempo en buscar agua, en muchos casos contaminada, o trabajando por la supervivencia de los suyos.

La búsqueda de un equilibrio ecológico, donde los recursos naturales, sociales, culturales y económicos, estén distribuidos con equidad, es tarea de todos. Tenemos un reto que cumplir, buscar nuevos patrones de desarrollo, desde aquí animarnos como mujeres a establecer unas claves que cuestionen el desarrollo actual y nos acerquemos a un desarrollo sustentable.

La agenda ecofeminista propuesta por Celia Amorós, y su defensa del feminismo como única salida viable al caos. o al menos colaborar de una manera significativa nos pone en marcha para establecer dichas claves. La reflexión sobre el compromiso feminista, según Alicia Puleo en la mejora, equilibrio y protección del medio ambiente, no deja de ser una apuesta en definitiva desde el ecofeminismo por un desarrollo más humano.

Podemos constatar, que la presencia de la mujer en circunstancias difíciles es mayoritaria, también lo es, en los movimientos sociales y de base, no así en las estructuras tradicionales de poder, sean sindicatos, partidos, gobiernos y parlamentos en los que prevalece una mayoría masculina, los ámbitos en los que las mujeres están más presente, tienen unas dimensiones fundamentalmente local, en barrios, asociaciones, sin embargo, su presencia disminuye en cuanto se amplía el horizonte de actuación y escalamos en la jerarquía social, la mujer sigue estando poco presente a la hora de tomar decisiones que conlleven un alto grado de poder. En este sentido el prestigio social, el poder económico y político sigue estando mayoritariamente en manos de los hombres.

La participación de la mujer en la vida pública puede generar un modelo diferente de sentir la vida, de mirar la realidad y especialmente de construir el mundo, donde las relaciones interpersonales, la gestión de los recursos y los procesos de tomas de decisiones, tengan lugar en ámbitos de igualdad, desterrando de forma definitiva la jerarquización y el nepotismo.

El desarrollo de líneas de trabajo para resolver las problemáticas complejas medioambientales, ha de promover la cooperación entre diferentes Instituciones, asociaciones y trabajos de investigación para una mayor comprensión, análisis crítico y apoyo, desde un planteamiento que atienda criterios ecofeministas.

¿Podemos dar un giro a esta situación?; ¿A qué nos comprometería? Consideramos que, sobre todo, responder afirmativamente a esta pregunta nos conduce a la búsqueda de nuevos planteamientos educativos, sociales y culturales que sean capaces de favorecer, de una forma democrática, una mayor calidad de vida. Debemos ser conscientes de que estas circunstancias nos sitúan en una realidad donde las cuestiones ambientales son, en gran medida, cuestiones sociales que requieren, sobre todo, de una acción política ya que estaríamos obligados a perseguir una democracia ambiental . La ciudadanía democrática ha de implicarse en una participación ética, dialógica e igualitaria que, inexcusablemente, tendrá consecuencias ambientales.

El análisis riguroso de los actuales modelos de desarrollo económico y político, nos acerca a una tarea ineludible que estará involucrada con un movimiento capaz de aglutinar la implicación en los problemas de desarrollo de todos y cada uno de los miembros de la sociedad.

 

Desarrollo y crisis ambiental, desde una perspectiva de género

La propuesta inicial que traigo a esta revista es la de soñar con una realidad social, ambiental y cultural más justa, más compartida, estos planteamiento que someto a debate, me han acompañado en foros diversos, tales como Mujer y Medio Ambiente, Cátedra de Género (Valladolid), Cátedra de Desarrollo Sostenible (Habana-Cuba) . Pero, ¿cómo es nuestra realidad de partida? Considero que, básicamente, nuestra realidad está sumida en una profunda crisis; una crisis que podemos percibir a partir de indicadores como los que a continuación señalo:

•  Crecimiento rápido de la población mundial con el consecuente cambio que provoca en la distribución demográfica; esto se produce sobre todo en zonas empobrecidas, cuyos recursos tampoco obedecen a una planificación ética y democrática.

•  Pobreza generalizada en amplias zonas del planeta; sometidas a violencias estructurales que facilitan una degradación excesiva del entorno.

•  Negación continúa de derechos democráticos y violaciones impunes de los Derechos Humanos; para asegurar que los bienes no van a cambiar de dueños, tierras, recursos y vidas a las cuales se les roba el futuro.

•  Catástrofes ambientales generadas por el afán de obtener el máximo beneficio económico; sin atender las necesidades ambientales y cuotas mínimas de desarrollo humano.

•  Aumento de conflictos entre países; asegurando y sembrando el miedo entre vecinos por industrias que necesitan tener asegurado un mercado de armas.

•  Violencias étnicas y religiosas; que faciliten el odio, resentimiento, pero sobre todo el aislamiento para no ponernos de acuerdo, no buscar un consenso respetando la diferencia que nos facilite crecer personalmente junto al otro.

•  Desigualdad y discriminación de género. Luego nuestra lucha ha de “contribuir a la construcción de otros mundos y participar en el diseño de horizontes emancipatorios justos y equitativos para mujeres y hombres, para los Nortes y los Sures ”. Nos hemos de plantear estrategias que inviten a cuestionar nuestra realidad social, económica y cultural.

•  Maltrato de millones de niñas, niños y mujeres sin posibilidades de acceso a los recursos normalizados de su contexto.

•  Diferencia de salarios y de condiciones laborales entre hombres y mujeres aún desarrollando el mismo trabajo.

Todos estos indicadores, y algunos más que podríamos añadir, tienen en común un rasgo fundamental que quiero explicitar: se generan a partir de la configuración de un modelo de desarrollo no sustentable, basado exclusivamente en conseguir el máximo beneficio en el menor tiempo posible. . Se trata, además, de un desarrollo económico del cual se está beneficiando el 20% de la población mundial y desde el que se diseñan estrategias de actuación, medidas preventivas y soluciones para el 80% restante. Ni que decir tiene que este 80 % de la población mundial, aún siendo el grupo mayoritario, participa en muy escasa medida en los procesos de toma de decisiones. Buena prueba de ello es el aumento considerable de conflictos armados y violencias de todo tipo, a los que, en muchas ocasiones, no somos capaces de encontrar explicaciones razonables, si es que la violencia y las guerras en general pueden tener algún tipo de explicación razonable, y que su fin principal es garantizar este estado de desigualdad y de pobreza.

Asistimos como espectadores pasivos, en numerosas ocasiones, a prácticas corruptas que enriquecen a unos pocos a costa de muchos; sigue aumentando los precios de servicios y productos básicos para que la minoría privilegiada pueda disfrutar de dichos bienes y generando una disminución y escasez de recursos en los países más pobres. Se pregona la educación para todos como pilar fundamental de los principios democráticos, pero seguimos observando como en numerosos países no existen escuelas públicas con un mínimo de calidad, e incluso en zonas rurales donde no existe ningún tipo de institución educativa. Si a esto añadimos, el desempleo creciente y la precariedad laboral, podemos afirmar con toda rotundidad que los niveles de vida (¿Cuántos ciudadanos y ciudadanas viven en el mundo con menos de un dólar diario?) se siguen erosionando para muchos habitantes del mundo.

En definitiva, la complejidad de la sociedad actual y de los problemas ambientales de toda índole hace necesario desarrollar estrategias adecuadas para solucionar la crisis ambiental en que nos hallamos. Con este fin, es pertinente contar con la opinión y el esfuerzo de personas que desde la responsabilidad puedan desarrollar estrategias encaminadas a mejorar en el día a día la sociedad.

La actividad humana tal como se esta desarrollando en el mundo desarrollado esta contribuyendo al cambio ambiental, al agotamiento progresivo de los recursos no renovables (por ejemplo, el petróleo). La utilización indiscriminada de los recursos renovables (por ejemplo, la disminución de la masa forestal) nos acerca al colapso de la capacidad regenerativa de los sistemas naturales. Por referirnos a nuestro contexto más cercano, de una investigación realizada en los países de la Comunidad Económica Europea se concluye, que en España tenemos en la actualidad veintitrés días más de calor y que seremos el país de Europa al que más va a afectar el cambio climático, así mismo, está avanzando el desierto en bastantes superficies del sur.

Para completar una visión sobre nuestro contexto, basta añadir otro dato, en España en los últimos diez años, se ha construido más que en toda Europa, ¿ qué efecto está teniendo esto sobre el medio ambiente?. Diferentes informes institucionales y gubernamentales nos dicen que el agotamiento de recursos va a afectar especialmente al desarrollo económico y humano de muchas naciones a corto plazo. La disponibilidad de ciertos recursos está condicionada por la forma que tengan de utilizarlos otros, con los que se interactúa en el mismo sistema y a los que, a su vez, condiciona y determina. En esta línea, P. Bifani sostiene que la naturaleza en su totalidad forma un sistema dinámico y abierto, de modo que la alteración de uno de los componentes provoca el desequilibrio de la totalidad.

En la recuperación de modos de vida que nos devuelvan la esperanza para resolver la crisis ambiental actual, la mujer ha de jugar un papel fundamental. Pensemos no sólo en su capacidad ante la necesidad de proteger, cuidar y asegurar la vida, sino también en su papel ante la necesidad de afrontar la crisis como una tarea resolutiva y, por tanto, con la finalidad clara de cambiar el modelo de vida tal y como se ha ido desarrollando hasta ahora. Dicho modelo atiende a unos criterios que han sido elaborados por expertos que toman decisiones y cuyos análisis y estrategias se ajustaban a valoraciones productivas que, en numerosas ocasiones, no tenían en cuenta la calidad de vida de la población.

Lo que proponemos es rescatar el sentir femenino de las personas, es decir, si sabemos que la paz engendra paz y la violencia o el miedo generan aún más miedo, creemos que el sentir femenino nos acerca a estereotipos maternales que nos acercan a valores como la igualdad, la cooperación, la comprensión,...; pero, sobre todo, a la generosidad y la justicia. No obstante, dicho sentir femenino no puede establecerse desde un principio hegemónico, sino desde una base dialógica y consensuada.

 

Desarrollo sustentable

La búsqueda de un desarrollo necesario para atender las necesidades reales, no creadas para favorecer el consumo y la especulación, nos ha de llevar a una preservación del medio ambiente, pero esto no se consigue por azar, hemos de hacer el esfuerzo necesario desde todo los ámbitos para que en las agendas políticas de los distintos gobernantes esto sea una prioridad fundamental, de esta forma cualquier acción política y económica han de tener presente los criterios de sustentabilidad. .

El término desarrollo sostenible ha sido usado de forma indiscriminada, lo cual ha dado lugar con frecuencia a vaciarle de significado. Desde otra perspectiva dicho término, no tardó en ser cuestionado, ya que en cierto modo lleva implícito la contradicción semántica y de acción, ya que un desarrollo por definición, si es desarrollo no puede ser sostenible. Como hemos dicho anteriormente el uso indiscriminado del término ha dado lugar que en la práctica, sea utilizado con distintos fines y por agentes totalmente distinto, por citar algún ejemplo clarificador, un empresa que explota a sus trabajadores y trabajadoras, afirma con toda rotundidad que su sistema de producción se rige por criterios sostenibles, en la misma línea, un a empresa de construcción que ha destruido un bosque protegido, sostiene que las viviendas que ha construido se han realizado con criterios sostenible, ya que las ha dotado de energía solar y de un sistema de ahorro del consumo de agua.

¿Como evitar esta controversia?, indudablemente mediante la inclusión de un cuestionamiento ético en el uso del concepto desarrollo sostenible, dicho cuestionamiento provoco que investigadores, educadores y profesionales de distintos ámbitos, hayan evolucionados en su paradigma conceptual, y hablen de desarrollo sustentable.

El término de sustentabilidad aparece en la declaración de intenciones de la Estrategia Mundial para la Conservación de Naturaleza y de los Recursos Naturales. En base a dichos principios, Bermuller , publica una obra que contribuyó, entre otras cosas, a la aclaración conceptual de dicho término, especificando que el mismo pone de manifiesto, que la conservación de la naturaleza, del desarrollo económico y social han de estar íntimamente relacionados, de tal forma que es una condición indispensable para mitigar la pobreza y la miseria de millones de personas.

De este modo, se entiende que todo desarrollo ha de estar guiado por principios éticos, tanto en sus inicios, como en el final, de ningún modo el fin puede justificar los medios. Al adoptar esta perspectiva de sustentabilidad se abre una nueva forma de analizar la realidad, de entender los procesos y las relaciones. En este sentido, cuando hablamos de calidad de vida, ha de entenderse no sólo con asegurar el sustento a todas las personas del planeta, sino que dicho sustento ha de hacerse teniendo en consideración la calidad del aire, del agua y de todas aquellas circunstancias que generan un hábitat no agresivo, el desarrollo ha de permitirnos vivir en armonía con nosotros mismos y con la naturaleza.

El uso indiscriminado de recursos naturales no renovables, (como los metales, como fuente de energía, como los combustibles fósiles), no solo plantean problemas relacionados con el agotamiento de recursos y los efectos indirectos de su explotación, si no que podemos añadir los relacionados con la contaminación producida en las labores de transporte, de transformación del producto bruto en producto útil y por último de uso del mismo.

Cuando hablamos de sustentabilidad, no nos referimos únicamente al tratamiento de recursos que, aún siendo renovables, no se consumen o se procesan con el conveniente cuidado. Si no que hemos de considerar los sistemas de producción en su totalidad, ya sean del primer sector, del segundo o del tercero, se han de respetar los ciclos naturales, para de esta forma garantizar las regeneraciones futuras de forma natural, sin alteraciones químicas o genéticas de los productos que están siendo provocadas para atender una demanda desmedida y de uso muy superior al que precisa un ciclo de renovación natural.

La determinación de los límites máximos que puede resistir nuestro planeta es un problema para la ecología , por lo que se nos plantea un reto con respecto a establecer indicadores necesarios para fijar el modo de conservar el planeta. Este es un reto difícil de concretar, pero hemos de dedicar los esfuerzos necesarios para ello, ya que para poder gestionar de manera sustentable nuestro planeta, hemos de conocer como funciona y como han de gestionarse los sistemas hídricos, la biodiversidad, el clima…etc. Todo ello con un solo objetivo, garantizar la existencia para las generaciones futuras.

Desde un análisis riguroso de la situación actual en la que nos encontramos, cada vez son más los científicos, profesionales y ciudadanos y ciudadanas que manifiestan que este tipo de desarrollo no puede mantenerse durante mucho tiempo. El modelo de producción y de consumo no puede seguir basándose exclusivamente en la expansión y el crecimiento económicos. Ya que incluso desde estos parámetros tampoco responde si realizamos un análisis serio y riguroso, pues ¿el consumo y la riqueza llegan a todas las personas?,

Según la perspectiva del modelo desarrollista esto tendría que ser posible, ya que el mercado se regula solo y tiene los medios para conseguir dicha regulación, no obstante observamos que ni esta premisa se cumple. Podemos afirmar en un sentido amplio, que este modelo social no es sustentable, ya que no cumple otro requisito fundamental como es el no garantizar el bienestar para la mayoría de las personas que conforman dicha sociedad. Una vez llegado a este punto, se ve necesaria la búsqueda de alternativas, las cuales han de pasar por adoptar un planteamiento ético que enfatice y garantice un bienestar social real para todos y todas. Desde esta perspectiva es desde la que nos atrevemos a sugerir, con rotundidad, la urgencia de trabajar para ir construyendo las bases de una democracia ambiental que se fundamente en la formación de nuevas ciudadanías.

No disponemos en este trabajo, del espacio suficiente para realizar en profundidad una revisión crítica de los modelos que brevemente hemos comentado, pero si podemos decir que es necesario situarnos en una visión radical del entorno, desde la cual se realice un análisis profundo y riguroso de las estructuras socioeconómicas, para poner de manifiesto la irracionalidad de su funcionamiento, así mismo, hemos de desenmascarar el funcionamiento de instituciones, que en un principio se supone que están para garantizar un desarrollo adecuado del sistema económico mundial, sobre todo para evitar la pobreza, no referimos por ejemplo, al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional, que con sus medidas excepcionales consiguen precisamente, bloquear e impedir que los países puedan disponer de posibilidades para evolucionar de dicha situación de pobreza. ¿ qué papel juega la deuda externa en este proceso?, como sabemos dicha deuda está muy por encima de los recursos productivos y económico de dichos países, los cuales han de destinar gran cantidad de recursos para pagarla, pero a pesar de todo dicha deuda sigue aumentando, de esta forma los países ricos se garantizan la existencia de una relación de desigualdad y de poder que le garantiza el control sobre el desarrollo de dichos países.

Pero otro aspecto a desenmascarar, no es otro que el poner de manifiesto que el denominado con cierta redundancia, Nuevo Orden (económico) Mundial, no es más que un desideratun para seguir manteniendo y acrecentado la diferencia entre ricos y pobres, no solo en los países en vías de desarrollo , si no, incluso en los mismos países desarrollados, para mantener este estado de apariencia, se ha dotado de un funcionamiento aparentemente democrático a las organizaciones internacionales que están para llevar a cabo estas medidas, si bien, en el seno de ellas los distintos países no tienen el mismo peso, tanto a la hora de elegir a los representantes, como a la hora de tomar decisiones.

Un paso más para garantizar este funcionamiento es el uso indiscriminado por parte de dichos organismo del término sustentabilidad según les interese, por ejemplo desde el Banco Mundial, se puede hablar de un desarrollo económico sustentable, sin precisar que dicho desarrollo incluye necesariamente un desarrollo ecológico sustentable, es decir se sigue separando la economía de los ciudadanos y ciudadanas, se sigue manteniendo que se puede seguir evolucionando si contar con la naturaleza.

¿ Como es posible que esta situación se siga manteniendo si hay información suficiente que pone de manifiesto que no puede seguir siendo factible? Posiblemente porque las decisiones siguen siendo tomadas por personas cuyo objetivo fundamental es buscar la rentabilidad económica de sus decisiones, si bien se dice que para todos y todas las personas, así mismo, estas decisiones que aparentemente son tomadas por organismos democrático, no resisten un análisis riguroso, pues cada vez son más los estudios que se preguntan ¿ quien gobierna el Mundo? siendo cada vez más frecuente la respuesta a esta cuestión , que en la mayoría de las ocasiones las decisiones de gobiernos son toadas por personas que no han sido elegidas democráticamente, que permanecen invisibles, y que su vida diaria transcurre en los consejos de administración de las grandes corporaciones empresariales.

Hemos de avanzar para que de una vez por toda, se puedan adoptar los criterios aportados por ejemplo por el l informe de la comisión de la Conferencia de Río de Janeiro , donde se nos ofrece una definición de desarrollo, presentándolo de forma suscinta, sencilla y clara como la acción que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

Por tanto, para la mencionada comisión, el desarrollo sostenible descansa sobre dos pilares básicos, al tener en consideración la relación sistémica que existe entre desarrollo y medio ambiente: por una parte, la necesidad y, por otra, la limitación. Sin embargo, nunca se hace referencia a la injusticia social, a las desigualdades estructurales o a las diferencias sociales, culturales y científicas, en muchos casos, tan abismales. Pero todo lo anterior no es lo más importante sino que se pudiera concebir una revolución con ese tipo de planteamiento puesta al servicio de la humanidad.

 

Participación desde la igualdad, un requisito para incorporar un desarrollo sustentable

La disponibilidad de las mujeres ha marcado un estilo diferente en la resolución de conflictos; han sido más hábiles para mediar, más ágiles en la búsqueda de una reconciliación necesaria y justa. Portadoras de vida, las mujeres se rebelan ante corporaciones comerciales que anteponen sus negocios al reconocimiento y la validación del saber popular de nuestras madres y abuelas en la preservación de las leyes naturales que son las que pueden asegurar, finalmente, una supervivencia con calidad. Realizando un análisis sosegado de los modos de vida actuales y adoptando una perspectiva de futuro, se hace evidente la necesidad de adoptar estrategias encaminadas a que la codicia y la violencia queden alejadas de las estructuras de poder, y aquí las mujeres tenemos mucho que decir.

Hemos de forjar nuestras culturas y nuestras vidas desde principios que tejan el mundo como un sitio de cooperación, generosidad, con nuevos principios universales mediante la solidaridad, no la hegemonía . De ahí la necesidad de una participación directa y comprometida. La misma evolución humana va descubriendo y necesitando nuevas formas de resolver el desequilibrio de un mal desarrollo, que nos ha conducido a una calidad ambiental empobrecida, que nos enferma.

Analizando nuestro papel de una forma global para su resolución, hemos de estar presente las mujeres, citando a Boutros Ghali: hoy más que nunca la causa de la mujer es la causa de toda la humanidad , con este trabajo nos interesa resaltar que la supervivencia, ha de pasar por una ética planetaria, que busque un reparto equitativo de recursos desde el cuidado de todos. Y, también que, La igualdad de derechos y deberes de todos los seres que pueblan nuestro planeta, incluyen a las mujeres, respondiendo a una visión holística de la vida y de la justicia.

La mujer está en la base de la existencia humana y sus cuestiones vitales atañen a la base de dicha existencia, al entramado del mundo donde todos los problemas están interrelacionados, sobre todo los ambientales. La economía, la política, la educación, el trabajo el lenguaje, la sexualidad... todo queda resituado por la presencia o la ausencia de las mujeres.

El avance en la búsqueda de una mayor calidad de vida, hemos de realizarlo desde una visión integral de la realidad. Todo está interconectado, como señalaba Margaret Mead, el feminismo es fundamental en el cambio, está integrado en la evolución y significa una real transformación de la humanidad, lo cual es importante para todo el género humano. Hemos de participar democráticamente, para dejar constancia de la interconexión entre calidad de vida y desarrollo integral de cada una de las personas que convivimos en este planeta.

Según E. Manzini y J. Bigues , la democracia ambiental es el derecho a saber, el derecho a participar y el derecho a corresponsabilizarse . Se trata de una noción reciente y muy relacionada con la ampliación del concepto clásico de Derechos Humanos. La problemática de la democracia ambiental nos remite, además, a un planteamiento crítico de los déficits y de las insuficiencias que presentan las democracias actuales. Podemos poner en cuestión la supuesta racionalidad del l modelo de desarrollo actual, un modelo generador de cambios globales que amenazan la estabilidad y la sustentabilidad del planeta. En este sentido, la problemática ambiental ha abierto un proceso de búsqueda de soluciones que ha originado un modo distinto de pensar los problemas globales y complejos.

El concepto de ambiente ha de incorporar la acción política y participar en la construcción de una nueva economía caracterizada por los retos de la globalización . Por otra parte, la gestión ambiental de un desarrollo alternativo demanda nuevos conocimientos interdisciplinarios y la planificación intersectorial del desarrollo; pero es, sobre todo, una llamada a la acción ciudadana para participar igualmente mujeres y hombres en la producción de sus condiciones de existencia y de sus proyectos de vida. Podemos señalar que la ciudadanía ha de recuperar el control de su vida cotidiana, sobre todo ser dueña de su destino económico, social y ambiental.

Hablar de un desarrollo alternativo al actual, supone situarnos en un ámbito descentralizado y caracterizado por la diversificación de los estilos de desarrollo y de los modos de vida de las poblaciones que habitan nuestro planeta. Desde esta realidad, se ofrecen nuevos principios a los procesos de democratización de la sociedad que inducen la participación directa y la responsabilización de las diferentes comunidades ante su entorno y ante la calidad ambiental .

La dificultad actual deriva de que la ley del mercado se ha apoderado de los medios sin criterios de racionalidad ética. Por ello, la educación de una ciudadanía responsable y con una alta autoestima, es un instrumento fundamental para la instauración de una democracia ambiental en la que cada ciudadano y ciudadana, tengan derecho a disfrutar de una calidad ambiental adecuada. En este sentido, y siguiendo a R. Folch , podemos a afirmar que “(...) la democracia no es un sistema de gobierno.

La democracia es un sistema de entender la vida, una forma de concebir las relaciones entre los humanos. La democracia garantiza la prevalencia de los criterios mayoritarios frente a oligocracias y a despotismos, pero también asegura el derecho a la discrepancia minoritaria, porque dista tanto de someterse tanto al totalitarismo, como de reducirse a una grosera y simple dictadura de la mayoría [...] . Desarrollo y democracia son, pues, en la práctica diaria, conceptos directamente correlativos. El ser democrático es fruto de la inteligencia y de la voluntad y, por tanto, la educación ha de contribuir a desarrollar ambas dimensiones del ser humano. En el contexto educativo la persona puede experimentar e ir aprendiendo a tomar decisiones sin temor a equivocarse.

En definitiva, sostenemos que la identidad femenina incluye aspectos como protección, dignidad y auto-respeto, la preocupación por el bienestar de los otros; las mujeres somos capaces de asumir responsabilidades haciendo uso de un poder más sutil y cercano, con una dinámica de trabajo que conforma un ejercitarse en la toma de decisiones desde la discusión y participación colectiva.

 

¿Qué papel juega la mujer?

Las mujeres sociables y custionadoras por naturaleza, están dotadas de una gran fuerza y resistencia ; de su mundo productivo, desde finales de la Edad Media y, más aún, a partir de la intervención de los humanistas en el Renacimiento, surgen una serie de saberes, prácticas e instituciones que vinculan cada vez más la identidad social (de ciertos grupos) a la identidad de sujetos, defendiendo una naturaleza individualizada y sexuada. Podemos decir que asistimos al desarrollo de un dispositivo de feminización, con técnicas y tecnologías de gobierno cuyos ejercicios de poderes concretos conducen al proceso de individualización moderno que se conforma como un proceso desigual en función de los sexos y que podemos definir como la dinámica social de la modernidad.

Los procesos históricos de separación de los hombres responden, en primer lugar, a la expulsión de las mujeres de las clases trabajadoras del ámbito reglado de las corporaciones laborales. Se señala y amplia la definición de los estilos de vida femenino, se establece la institucionalización de la prostitución, por un lado, mientras que también se institucionaliza el matrimonio con carácter indisoluble. Se establece un saber legitimado que aleja a las mujeres del saber universitario.

Por otra parte, podemos diferenciar la situación social y de poder de los distintos grupos sociales, a través de los procesos de socialización , ya sean de orden formal o informal, y a partir de los cuales las mujeres hemos ido asumiendo una identidad que ha sido construida históricamente por la discriminación y la marginación de las esferas de poder económico, político, social y cultural. Si nos situamos en los efectos sociales de un capitalismo avanzado, en el cual podemos percibir formas de explotación laboral diferentes y perversiones cada vez más sutiles, constatamos una lógica mercantil que ha consolidado una disgregación social.

Si hablamos de poder, éste se vincula a dogmas, a una subordinación vertical y a un determinado estilo de liderazgo característico de la sociedad occidental y patriarcal. La productividad competitiva de nuestro mundo, nos ha instalado en un desarrollismo salvaje, cien por cien mercantilistas, que ignora y obvia otros modos de poder o, mejor expresado, de ejercer el poder de otra manera, siendo capaz de mostrar la sutileza y la complejidad del ser humano, más cercana y solidaria, siendo hábiles para escuchar, sentir y mediar. La necesidad de retejer soluciones, de organizar tramas que refuercen el carácter participativo y dialogante de las mujeres, ya que históricamente, las mujeres se agrupan, se organizan para paliar efectos negativos de una guerra, de una injusticia reiterada por parte de los gobiernos... Nuestro papel de mediadoras está ya reconocido, así como nuestra enérgica reacción contra la violencia desde una perspectiva de justicia.

La experiencia de la mujer, su mirada, pueden ser instrumentos para una cultura de paz. La significación histórica del papel de las mujeres en situación de conflictos y de momentos carenciales ha sido muy importante, su respuesta organizativa y participativa en situaciones límites, aunque tenemos que decir que también históricamente se ha invisibilizado su labor cuando los conflictos o las situaciones complicadas se han solucionado y han entrado en juego otro tipo de intereses.

 

La situación actual de la mujer en su realidad socioambiental

Podríamos soñar que el siglo XXI deja atrás la esclavitud, los holocaustos, las guerras y una multitud de formas de someter y agredir a las personas, entre las que están, junto a las culturas más olvidadas y castigadas, a los pueblos más deprimidos y explotados, las mujeres como receptoras de múltiples formas de violencia.

La identidad social propone pautas educativas coherentes con el propósito de reivindicar el papel de las mujeres en la mejora de su entorno y estamos convencidas de que es a partir de la necesidad de tener en cuenta los criterios femeninos cuando se conforma una mayor calidad ambiental.

Desde la Ilustración se entiende que la discriminación de la mujer tiene un fundamento biológico, justificándose la desigualdad como una consecuencia natural de las características esenciales del género femenino. El mundo de lo natural es un mundo cargado de instintos, de pasiones, de deseos, de desorden, frente al mundo de la razón que es un mundo ordenado, sistematizado y productivo. Volvemos a subrayar que la economía – progreso-; la política - el poder-; el trabajo, el lenguaje, la sexualidad,....; todo lo vivido y sentido queda redefinido por la presencia o la ausencia de la mujer.

En este momento es preciso llamar la atención sobre un aspecto que consideramos de gran importancia a la hora de asignar responsabilidades en la gestación de la crisis socioambiental que nos afecta; nos referimos a la adopción de una visión fragmentada del mundo. Ken Wilber mantiene que esta es una visión empobrecida, ya que separa el cuerpo de la mente, el sujeto del objeto, la cultura de la naturaleza, el pensamiento de las cosas, los valores de los hechos; es una visión antropocéntrica y, sobre todo, patológicamente jerarquizada que aliena a hombres y mujeres dependiendo de los intereses socioeconómicos y políticos, y que separa y distancia irremisiblemente roles y necesidades no sólo diferenciándolos, sino incluso enfrentándolos.

Potenciar y poner de manifiesto lo femenino, para sanar nuestro entorno dinámico, nuestro ambiente natural, social, cultural, ....vivo, en definitiva, es recuperar una visión holística del mundo, una visión relacional e integradora que es, forzosamente, respetuosa con la Tierra, ya que hemos de resaltar -sin miedo a confundirnos y sin temor a los prejuicios-, que es una mirada menos arrogante y más centrada en los natural, incluyendo lo humano. Necesitamos también apuntar que, en este orden de cosas, debemos situar la necesidad de una educación que favorezca el tomar conciencia de la trama de la vida, una trama que tiene un valor intrínseco, reconstructivo.

En esta línea, el físico Fritjof Capra , defiende que vivimos actualmente en un mundo interconectado globalmente, fenómenos biológicos, psicológicos, sociales y medioambientales son, todos ellos interdependientes para describir este mundo de forma aproximada necesitamos una perspectiva ecológica . Desde esta convicción planteamos que la relación entre mujer y naturaleza está vinculada a la histórica expoliación de la tierra, de la que ha ido de la mano la subyugación de la mujer.

El Ecofemismo es una poderosa respuesta a la denigración de ambas, según Judith Plant, el ecofeminismo quiere entender las raíces interconectadas de toda dominación, así como encontrar formas para hacerle frente y cambiarlas.

La tarea que desde aquí defendemos tiene que ver con un movimiento que aglutine la tarea de velar por una supervivencia de calidad en nuestro planeta junto a las reivindicaciones emancipatorias desde la igualdad de género. Se trata de conectar en el espacio que el ecofeminismo nos brinda, el trabajo de potenciar la capacidad de asumir el lugar del otro, considerando siempre las consecuencias de las acciones y asegurando que no olvidamos que todos somos parte del mismo todo. A medida que nos vamos sanando a nosotros mismos, que aprendemos a vernos de un modo distinto, vamos sanando nuestras relaciones con los demás y vamos sanando nuestro entorno.

 

¿Podemos como ecofemisistas tener un estilo diferente para resolver los problemas ambientales?

A modo de valoraciones finales queremos dejar constancia de que defendemos un estilo diferente para interactuar en el ambiente cercano y de que estamos convencidas de que tenemos un rol histórico, que con independencia de que haya sido defendido por autores y autoras de renombre, ha sido, sobre todo, sentido por nosotras como cuidadoras y protectoras que contamos con habilidades y predisposiciones que han ido cultivándose y transmitiéndose de mujer a mujer y de generación en generación, en este sentido, estamos habituadas a preguntar y a adquirir experiencias sentidas, a escuchar y a valorar.

La organización del hogar, la familia, la capacidad de preservar y adecuar lo necesario, hace que seamos protagonistas a la hora de iniciar procesos participativos encaminados a distribuir equitativamente -y según capacidades- dentro de los núcleos cercanos en los que nos movemos con familiaridad; nuestra autoestima no puede estar en duda. La mujeres tendemos a favorecer una organización horizontal, a fomentar el trabajo colaborativo basado en la complicidad.

Históricamente hemos tejido redes que responden a problemas puntuales, guerras, carencias de alimentos...; sin embargo, es interesante señalar la capacidad que tenemos de buscar causas comunes y, por lo tanto, un horizonte social y político a lo que podría dibujarse como una mera desgracia personal. Por último podemos subrayar que el proceso de concienciación y participación política de las mujeres de las clases populares se debe a esta capacidad de socialización de los problemas y a la búsqueda de soluciones colectivas. Nos conviene ensalzar nuestra actitud mediadora y nuestra predisposición al diálogo que, lejos de ser ubicadas en el ideario de un partido político, se mueven en la esfera de las ideas generativas que promueven soluciones a los conflictos desde la complejidad y la totalidad.

Terminar con la esperanza y la certeza de que el trabajo diario de las mujeres, que unen sus esfuerzos para sobrevivir, como vecinas, asociaciones, organizándose en red, de forma colectiva y comunitaria adquiere ahora mayor valor y relevancia social, sobre todo, por la desgana y apatía política, por el desencanto motivado por el exacerbado consumo, consecuencia de la realidad y rutina del mundo neoliberal y globalizado; salir del individualismo con un planteamiento autónomo y asociativo es difícil, pero si bien muchas ideas están enunciadas y esbozadas en estas líneas, se hace imprescindible el desarrollarlas en el aquí y ahora de nuestras vidas.

 

Referencias bibliográficas

Alborch, C. (1999): Solas. Gozos y sombras de una manera de vivir. Madrid: Temas de Hoy.

Amorós, C. (1997): Tiempo de feminismo. Sobre feminismo, proyecto ilustrado y posmodernista. Madrid: Cátedra.

Arias, A. (1995): De feminismo, machismo y género gramatical. Valladolid: Universidad de Valladolid.

Ballesteros, J. (1989): Posmodernidad: decadencia o resistencia. Madrid: Tecnos.

Ballesteros, J. (1995): Ecologismo personalista. Madrid: Tecnos.

Beauvoir, S. (1998): El segundo sexo. Volumen I. Los hechos y los mitos. Madrid: Cátedra.

Beauvoir, S. (1998): El segundo sexo. Volumen II. La experiencia vivida. Madrid: Cátedra.

Beltrán, J. y Roig, A. (1989): Guía de los derechos humanos. Madrid: Alhambra.

Bernáldez, F. (1985): Invitación a la Ecología Humana. Madrid: Tecnos.

Bifani, P. (1984): Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Madrid: Iepala.

Boff, L. (1996): Ecología. Grito de la tierra, grito de los pobres. Madrid: Trotta.

Bock, G . y Thane, P. (1996): Maternidad y políticas de género. Madrid: Cátedra.

Borderías, C.; Carrasco, C. y Alemany, C. (1994 ): Las mujeres y el trabajo. Rupturas Conceptuales. Barcelona: Icaria.

Borjas, E. (2000): "Globalización, Mujer y Desarrollo”, en 2º Seminario Internacional: Globalización, Mujer y Desarrollo. Madrid: Instituto de la Mujer.

Boserup, E. (1993): Las mujeres y el desarrollo económico. Madrid: Minerva.

Campbell, B. (1996): Ecología humana. Barcelona: Salvat

Camps, V. (1998): El siglo de las mujeres. Madrid: Cátedra.

Camps, V. (2001): Una vida de calidad. Reflexiones sobre bioética. Barcelona: Ares y Mares.

CAPRA, F. (1998): La trama de la vida: una perspectiva de los seres vivos. Barcelona: Anagrama

CORTINA, A. (1997): Ciudadanos del mundo: hacia una teoría de la ciudadanía. Madrid: Alianza.

ESTEFANÍA, J. (1998): Contra el pensamiento único. Madrid: Taurus

Feenberg, A. (1982): Más allá de la supervivencia. El debate ecológico. Madrid: Tecnos.

Ferry, L. (1994): El nuevo orden ecológico. El árbol, el animal y el hombre. Barcelona: Tusquets.

Flecha, C. (1996): "Sexo y Género en las relaciones sociales" en Revista Crítica, 832.

FOLCH, R. (1993): Cambiar para vivir: sobre educación ambiental y socioecología. Barcelona: Oasis

GARCIA, M . y Baylina, M. (2000): El nuevo papel de las mujeres en el desarrollo rural. Barcelona: Oikos-Tau.

García Rebolo , L. (2001): Feminismo Ecologista. Algunos apuntes desde la radicalidad. Publicación de Izquierda Unida.

KELLY, P. (1997): Por un futuro alternativo. Barcelona: Paidós.

Limón, D. (2000) Pedagogía Ambiental: Propuestas de Cambio para una sociedad comprometida. Barcelona: PPU

Limón, D. (2000): “Las mujeres y su compromiso en la calidad educativa del ambiente”, en LUCIO-VILLEGAS, E. (ed.): Reflexiones sobre la educación y la ciudadanía . Sevilla: Giepad

Limón, D. (2002): “Mujer y medio ambiente. Unidad Didáctica”, en LIMÓN, D.: Ecociudadanía: participar para construir una sociedad sustentable. Sevilla. Diputación Provincial.

MANZINI, Ezio y BIGUES, Jordi (2000): Ecología y democracia: de la injusticia ecológica a la democracia ambiental. Barcelona: Icaria.

Mies, M. y Shiva, V. (1997): Ecofeminismo. Teoría, crítica y perspectivas. Barcelona: Icaria.

Mies, M. y Shiva, V. (1998) : La praxis del ecofeminismo. Biotecnología, consumo, reproducción. Barcelona: Icaria.

Naciones Unidas. Informes sobre el Desarrollo Mundial 2000/2001. Lucha contra la pobreza. Madrid. Ed. Mundi-Prensa.

- Informe sobre Desarrollo Mundial 2002. Instituciones para los mercados. Banco Mundial: Mundi-empresa.

- Informe sobre Desarrollo Humano 2000: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): Mundi-empresa.

Novo, M. (1999): Los desafíos ambientales: reflexiones y propuestas para un futuro sostenible. Madrid: Universitas.

Pinkola Estés, C. (1998): Mujeres que corren con los lobos. Mitos y cuentos del arquetipo de la Mujer Salvaje. Barcelona: Vintage Español.

PULEO, A. H. (2000): “Ecofeminismo: hacia una redefinición filosófico-política de ‘naturaleza' y ‘ser humano' ”, en Amorós C. (ed.): Feminismo y filosofía. Madrid : Síntesis, p. 165-190.

PULEO, A. H. (2000) : Filosofía, género y pensamiento crítico. Valladolid: Universidad de Valladolid.

PULEO, A. H. (2002) : “Feminismo y ecología”, El Ecologista, 31, 36-39.

PULEO, A. H.; CAVANA, M. L. y SEGURA, C. (coords.) (2004): Mujeres y ecología: historia, pensamiento, sociedad. Madrid : Asociación Cultural Al-Mudayna.

Riechmamn, J. y Fernández Buey , F. (1994): Redes que dan libertad. Introducción a los nuevos movimientos sociales. Barcelona: Paidós

RODRÍGUEZ VILLASANTE, T. (1995): Las democracias participativas: de la participación ciudadana a las alternativas de la sociedad. Madrid: HOAC.

Shiva, V. (1995 ) Abrazar la Vida. Mujer, ecología y desarrollo. Madrid: Horas y Horas.

Tortosa, J. M. (2001): Pobreza y perspectiva de géneros. Barcelona: Icaria.

VARELA, J. (1997): Nacimiento de la mujer burguesa : el cambiante desequilibrio de poder entre los sexos. Madrid: La Piqueta.

Villota, P. (2001): Globalización a qué precio. El impacto de las mujeres del Norte y del Sur. Barcelona: Icaria Antrazyt.

WILBER, K. (2001): El ojo del espíritu : una visión integral de un mundo que está en loqueciendo poco a poco. Barcelona: Kairós.

 

Notas

Ver entrevista del País (29,X,2006) Premio Nacional de Ensayo por su obra “ La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias para la lucha de las mujeres” (pag.9) Ed.Cátedra

MANZINI, Ezio y BIGUES, Jordi (2000): Ecología y democracia: de la injusticia ecológica a la democracia ambiental . Barcelona: Icaria.

Ver CEGYD (Junio de 2006) Constitución del Centro de Estudio de Género y Desarrollo

Bifani, P. (1984): Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible . Madrid: Iepala.

BERKMULLER, Klaus P. (1986): La estrategia mundial para la conservación: un programa para los jóvenes: manual de proyectos ambientales. Gland: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales.

Informe sobre los límites del crecimiento del Club de Roma.

También conocida como Cumbre para la Tierra, 1992.

Op. cit. n. 1, p. 64.

ESTEFANÍA, J. (1998): Contra el pensamiento único . Madrid: Taurus.

CORTINA, A. (1997): Ciudadanos del mundo: hacia una teoría de la ciudadanía . Madrid: Alianza. RODRÍGUEZ VILLASANTE, T. (1995): Las democracias participativas: de la participación ciudadana a las alternativas de la sociedad . Madrid: HOAC.

FOLCH, R. (1993): Cambiar para vivir: sobre educación ambiental y socioecología . Barcelona: Oasis, p. 130.

Pinkola Estés, C. (1998): Mujeres que corren con los lobos. Mitos y cuentos del arquetipo de la Mujer Salvaje . Barcelona: Vintage Español.

García Rebolo , L. (2001): Feminismo Ecologista. Algunos apuntes desde la radicalidad . Pub. de Izquierda Unida.

WILBER, K. (2001): El ojo del espíritu : una visión integral de un mundo que está enloqueciendo poco a poco . Barcelona: Kairós.

CAPRA, F. (1998): La trama de la vida: una perspectiva de los seres vivos . Barcelona: Anagrama.