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Educación existencial, la autobiografía y el método.
Diciembre 2007

Autobiografía y arte autoformador de la existencia.

Gaston Pineau. UNIVERSIDAD DE TOURS

 

 

Este número de Diálogos sobre la Educación existencial. Autobiografía y método es históricamente importante. Al conectar el movimiento biográfico a los movimientos de educación existencial, sitúa estos dos tipos de movimiento socioculturales en la dinámica de lo que puede llamarse la revolución bio-ética y bio-política postmoderna.

En efecto, hoy la vida y sus distintas formas están resquebrajadas por los choques casi generalizados de las fronteras entre vida personal y vida profesional, vida privada y vida pública, vida social y vida familiar e incluso vida y muerte, vida pasada y vida futura. Más allá del choque de las respuestas teóricas y educativas clásicas, cada uno y cada una para sobrevivir se ve obligado a tratar personalmente esta cuestión, prácticamente, prosaicamente, cotidianamente y a cada edad: ¿cómo vivir…, con, contra, o sin la vida de los otros?

Los adultos en formación permanente – de los que yo espero formar parte – no pretenden hacer su historia para hacer literatura y aún menos lo disciplinar. Intentan hacer su historia para intentar sobrevivir, es decir, primero ganar su vida, hacerla o rehacerla y comprenderla un poco. Operaciones vitales que no son las más fáciles. Y un cierto número llegan a las historias de vida cuando no saben ya qué hacer, próximos al vacío, al descontrol, o incluso a la muerte. Para ellos, la historia de vida se inscribe en una búsqueda vital de saber-poder vivir, como una práctica autoformadora de la existencia más o menos corriente, más o menos consciente, más o menos formalizada.

En formación de adultos, la autobiografía y la autoformación nacieron de manera conjunta en los años setenta/ochenta para tratar estos problemas existenciales, vitales e inéditos. Luego, su desarrollo se ha diferenciado en los años noventa. Este número es indicador de una aproximación prometedora. Se tratará un punto sobre las investigaciones francófonas de principios del año dos mil con las historias de vida en autoformación existencial. Al final del mismo, se mencionarán los cuatro puntos metodológicos principales que resultan de estas investigaciones que pueden verse como nuevas artes formadoras de existencia tomadas con un bio-cuestionamiento generalizado.

 

Nacimiento conjunto (1970 – 1980) y desarrollo distinto (1990 - 2000)

Como lo menciona el artículo de Isabel López Górriz (2007) en los antecedentes sobre la investigación autobiográfica, en el contexto francófono, la autobiografía y la autoformación nacieron de manera conjunta con la aparición de la formación de adultos en los años 70-80. El título de la obra Produire sa vie: autoformation et autobiographie (Pineau, Marie-Michèle, 1983) asocia los dos términos. Y la red de investigación-formación emergente en Montreal en 1983 se llamaba Histoire de vie et autoformation. En 1991, su transformación en Association Internationale des Histoires de vie en formation (ASIHVIF), va seguida en 1992 de la creación del Groupe de Recherche sur l'Autoformation (GRAF). La fundación distinta de estos dos grupos de investigación implica una diferenciación de los dos términos y de las exploraciones separadas. Las movilizan redes sociales específicas en los que sólo algunos miembros garantizan intersecciones informativas.

Por una serie de coloquios europeos y mundiales (Montreal, 1997, París, 2000), el GRAF llega en el año 2000 a identificar cinco planetas, vistos igualmente como espacios /objetos de autoformación relativamente específicos. Esto que dan las auto formaciones cognitiva, educativa, social, autodidáctica y existencial (Carré-Moisan, 2002 et Moisan-Carré, 2002). Cada planeta ofrece un espacio de investigación-acción-formación con producciones que certifican un trabajo de conceptualización específico. Un rápido vistazo de las producciones publicadas más allá de las tesis da la relación siguiente en 2006 (Pineau, 2006, p.8).

Para la autoformación cognitiva, L'apprenance. Vers un nouveau rapport au savoir de Philippe Carré (2005) opera quizá la síntesis abierta más significativa entre otras con la unión de la auto-eficacia de Bandura.

La autoformación educativa se despliega en dos direcciones distintas: pedagógico-institucional (Albero B., L'autoformation en contexte institutionnel: du paradigme de l'instruction au paradigme de l'autonomie) y tecnológico (Le Meur J. (coord.), 2002, Université ouverte, formation individuelle et apprentissage).

Jérôme Eneau (2005) con La part d'autrui dans la formation de soi. Autonomie, autoformation et réciprocité en contexte organisationnel opera una conexión extremadamente prometedora para el futuro con las investigaciones sobre la reciprocidad educativa y la andragogía norte-americana. En esta dinámica debe mencionarse también la obra de Christophe Gaigon, 2006, De la relation d'aide à la relation d'êtres. La réciprocité transformatrice.

La autoformación integral que es vista como aquella que prolonga la pista autodidáctica pionera, abierta por Cacérès, Dumazedier, Le Meur, Verrier, explora siempre su infinito de los posibles (Verrier, 1999). La obra de Hélène Bézille, 2003, L'autodidaxie coloca el último hito.

Con Commencer à gagner sa vie sans la perdre. Recherche sur le premier cours de la vie professionnelle, Hervé Prévost (2005) afianza la autoformación existencial en la formación experiencial implicada por la entrada en la vida del trabajo. Patrick Paul (2003) cruza con audacia la historia de vida profesional a la historia de vida imaginativa para explorar la formación del sujeto en todo el curso y los sectores – incluso inconscientes – de la vida. Se forjan así metodología y una epistemología explícitamente transdisciplinar destinada a revisar a fondo la formación humana con el concepto de antropoformación y una teoría tripolar de la formación (López Górriz, 2007).

En 2006, un número especial de la revista Éducation permanente, N° 168, L'autoformation: actualité et perspective recapitula estas investigaciones sobre la autoformación sin prácticamente hacer referencia a las historias de vida, excepto la breve mención anterior relativa a las investigaciones en autoformación existencial.

El campo autobiográfico también se ha desarrollado diferenciándose bajo nombres variados. Una investigación terminológica sobre estos distintos títulos que desde los bios griegos intentan construir el sentido a partir de las experiencias personalmente vividas, contabilizó más de una veintena de términos (Pineau y Le Grand, 2002, p. 34 – 35). Pueden agruparse en tres subconjuntos según si su título indica una entrada personal, temporal o por la vida.

• La entrada personal constituye lo que se llama la literatura íntima o aquella del yo: confesiones, diarios íntimos, cartas, correspondencias, libros de razones, libros de familia, relaciones…

• La entrada temporal es tan rica de denominaciones: genealogía, memorias, recuerdos, diarios de viaje, efemérides, anales, crónica, historia.

• Por último la entrada por la propia vida, con o sin su raíz griega, bios. En la lengua francesa, las denominaciones de este último subconjunto son los últimos aparecidos: el siglo XVII para las biografías; los siglos XVIII y XIX para las autobiografías; la última mitad del siglo XX para los relatos e historias de vida.

Estos nombres a menudo se utilizan como sinónimos. Pero, más profundamente, remiten a corrientes distintas que un desarrollo de la investigación debe diferenciar más explícitamente. En lo que concierne a las corrientes que indican la vida o lo bio en su título - biografía, autobiografía, relatos de vida, historias de vida – las exponemos a continuación haciendo una rápida panorámica de las mismas:

 

La biografía

La biografía - escritura de la vida de otro – es tomada como título de un enfoque, L'approche biographique (M. Legrand, 1993).

Los años 2000 ven el incremento del término biográfico con Christine Delory-Momberger, Biographie et éducation (2003), pero sobre todo Histoire de vie et recherche biographique en éducation (2005). En la prolongación de la Biographie forschung alemana, trabaja para hacer de lo biográfico un espacio de investigación transdisciplinar en las ciencias humanas y sociales. Además, con la herencia de la escuela de Chicago de principios del siglo veinte y de la fenomenología social de A. Schütz, este espacio tiene consolidaciones históricas y culturales profundas y variadas.

En educación y formación, P. Dominicé ha especificado el término de biografía educativa. Jean-Yves Robin desarrolla las biografías profesionales: Biografía profesional y formación (2001). El término de biografía lingüística da título a un número especial de profesores-investigadores en didácticas de las lenguas, de los textos y culturas, La biografía lingüística se basa en la capacidad del individuo para relatar los elementos constitutivos de su experiencia en los dominios lingüísticos y culturales. La hipótesis… es que este trabajo biográfico permite desarrollar con el aprendiente de lenguas la conciencia según la cual sus aprendizajes lingüísticos consiguen ponerse en relaciones los unos con los otro (Molinié, 2006, p. 6). Estos títulos, vienen a completar, no siendo más que algunos indicadores de construcción bajo este término de biográfico de un espacio de investigación-formación cuyos límites y biodiversidad son aún apenas vislumbrados.

 

La autobiografía

La autobiografía - escritura de su propia vida – tiene su investigador, promotor de la Asociación para el patrimonio autobiográfico, Ph. Lejeune. Al contrario que la biografía, constituye un modelo donde el límite actor y autor se superponen sin un tercer mediador explícito. El prefijo auto lo emparenta con los otros procesos que utilizan este prefijo con el problema del lugar del otro en esta utilización. Philippe Lejeune acaba de publicar un libro síntesis de treinta años de investigación sobre la autobiografía Signes de vie. Le Pacte autobiographique II (2005). Se puede esperar en las próximas décadas, un cambio de mentalidades, más tolerancia, un reconocimiento del interés y de la dignidad del acto autobiográfico (p. 249).

Yo primero he utilizado este término en el título de mi primera investigación sobre la autoformación, Produire sa vie: autobiographie et autoformation (1983). Desroche nombra autobiografía razonada su aplicación a la formación. Su peso etimológico que hace privilegiar la escritura y una inversión personal que puede ser exclusiva me hizo abandonarlo por el concepto más nuevo de historia de vida, señalando la construcción de un sentido temporal sin privilegiar el medio social y material de construcción. Pero más allá de las terminologías, la autobiografía representa un medio personal principal, y quizá inevitable, del ejercicio en bucle extraño del repliegue reflexivo y del despliegue narrativo. Destacar que el interés y la dignidad del acto autobiográfico es un contrapeso necesario para los impulsos totalitarios de apropiación cognitiva de la vida por los profesionales del sentido.

 

El relato de vida

Este término apunta a la importancia de la expresión de lo vivido por el despliegue narrativo, de esta enunciación ya sea oral o escrita. La aparición y el aumento de la expresión en el siglo XX acompaña la revolución técnica de las multimedias: la radio, el cine, el magnetófono, el magnetoscopio y ahora, la informática e internet liberan la palabra del escrito y abren los medios de recopilación y tratamiento de la información a espacios virtuales casi infinitos de comunicación, a distancia en tiempo real. La explosión de los blogs – de las palabras personales en la web – es la manifestación más visible de esta revolución multimediática. Edgar Morin lo ve como emergencia de una nueva antroposfera donde una noosfera llevada por una palabra transmediática establece el contacto con la bios-fera según vínculos inéditos e inauditos (Morin, 1991, p. 123). No es necesario esquivar demasiado deprisa y demasiado perezosamente – bajo pretexto de desencuadre demasiado radical – las tentativas de aprehensión de esta revolución por los raros pensadores pioneros de la complejidad.

Un pionero del desarrollo del relato de vida en Francia, Daniel Bertaux, enuncia hay relato de vida a partir de que hay descripción bajo forma narrativa de un fragmento de la experiencia vivida (1997, p. 9). En la formación de los profesores, Nicole Bliez-Sullerot y Yannick Mevel sintetizan los 15 años de investigación-formación bajo el título Récit de vie en formation (2004). Jean-Yves Robin, con una veintena de autores, explora Le récit biographiqu» (2004) en dos tomos Fondements anthropologiques et débats épistémologiques (T1); De la recherche à la formation. Expériences et questionnement (T2).

En cualquier otro sector, el de la dirección de las empresas, un reciente número de la Revue Française de Gestion titulado Récits de vie et management (Vol. 31, n° 159, 2005) desarrolla el interés por la utilización de relatos de fragmentos de la experiencia vivida para la formación de las competencias, su transmisión, la cultura de empresa y dar finalmente sentido a la acción colectiva. Los autores traducen por narraction el término estado-unidense storytelling. Algunos de estos títulos son allí también indicadores de la amplitud y de la diversidad del movimiento de bio-reflexividad narrativa que desborda lo biográfico en el sentido etimológico.

 

Las historias de vida

Entrelazando estas corrientes biográficas, autobiográficas y de relato de vida, surge la corriente de las historias de vida (Pineau y Le Grand, 2002). Hemos visto el desarrollo de esta corriente, así denominada, en nuestra opinión, para significar en primer lugar el objetivo perseguido de construcción de sentido temporal, sin prejuzgar los medios. La visualización de este objetivo de construcción de historicidad singular por la expresión «historia de vida» moviliza a los unos y endurece a los otros. Abre un horizonte ambicioso que puede ser un espejismo ilusorio. La continuación de este límite que retrocede cuando se avanza no puede hacerse más que de sus riesgos y peligros. Pero esta persecución parece inherente a la pulsión vital. Es por ello por lo que moviliza explícitamente y genera una corriente específica.

Este artículo, en este número, da la afortunada oportunidad de presentar dos investigaciones originales que operan una conexión específica entre la corriente de las historias de vida y el de la autoformación existencial.

 

Conjunciones actuales (2000 - …) de la autoformación existencial con el enfoque de las historias de vida

La autoformación introduce tal sobrecarga de sentido que su exploración, como hemos visto, implica diferenciaciones de pistas de investigación. El punto común – como lo indica el prefijo auto – es la apropiación por sí mismo del poder de formación. Pero esta apropiación por lo vivo del sujeto puede ejercerse sobre objetos diferentes: el saber, la educación, lo social, la manera de enseñarse, la existencia. En 1995, esta diferenciación comienza a producirse en el segundo número de la revista Éducation permanente sobre la autoformación (N° 122) titulada L'autoformation en chantiers. Diez años antes, el primer número (N° 78-79) se llamaba globalmente L'autoformation. En este segundo número, las investigaciones sobre la autoformación existencial son presentadas como bucles extraños entre auto y exo- referencias, enfrentándose a la paradoja fundamental de la existencia: autonomización por sí, de sí, e incluso para sí, con no es sí (Pineau, 1995, p. 165-177). En 2002, la obra L'autoformation, fait social? (Moisan et Carré, L'Harmattan) da cuenta del estado de las investigaciones en las distintas obras. Cinco investigaciones permiten balance de la autoformación existencial: Transdisciplinarité et niveaux d'autoformation (Galvani, 2002, p. 319-339); Autoformation existentielle et brève histoire de l'autos et du soi (Pineau, 2002, p. 343-357) ; La socio-analyse: une médiation entre le sujet et son histoire (Molinié, 2002, p. 359-375) ; L'entretien autobiographique: présentation abrégée et commentaire pratique (Draperi, 2002, p. 375-393) y por fin, para un enfoque interaccional de la autoformación: Raison expérientielle et éc(h)o-formation (Denoyel, 2002, p. 393-405).

El capítulo de Draperi sobre la entrevista autobiográfica es especialmente interesante para la exploración de los vínculos entre auto formación y autobiografía. Él retoma la obra pionera de Henri Desroches sintetizada en 1990 sin su último libro: Entreprendre d'apprendre. D'une autobiographie raisonnée à un projet de recherche-action. La entrevista autobiográfica se presenta como un arte del encuentro, condición de una formación existencial por la investigación-acción.

Los vínculos comienzan pues a tejerse, ricos de las diferenciaciones efectuadas. Son dos tejidos producidos por dos investigaciones muy diferentes que querríamos ahora presentar. La primera trata sobre la construcción autoformativa por la historia de vida del primer trayecto de la vida profesional para Commencer à gagner sa vie sans la perdre (Prévost, 2005). La segunda, como ya se menciona, cruza con audacia historias de vida profesional e historias de vida imaginarias para construir una autoformación del sujeto a través y más allá de las disciplinas: Formation du sujet et transdisciplinarité. Histoires de vie professionnelle et imaginale (Paul, 2003).

 

La historia de vida profesional para construir la autoformación (Prévost, 2005)

Excepto para algunos herederos privilegiados, la entrada en la vida profesional no se hace ya de manera casi automática como la prolongación directa de los estudios iniciales. Esta entrada toma tiempo y representa según el modelo planetario de Riverin-Simard (1984) un pasaje tan importante que va de un planeta a otro con una serie de etapas que deben cruzarse: despegue del planeta estudios, travesía más o menos larga y desestabilizante, zonas de ingravidez dudosas con búsquedas de lugares profesionales atractivos, aterrizaje sobre el planeta «trabajo», si es posible en el buen lugar y guardando o restableciendo el equilibrio. Todo ello sin sacrificar demasiado sus intereses y sueños personales y construyendo una vida socio-afectiva específica. Comenzar a ganar su vida sin perderla representa pues para la entrada en la vida adulta un primer gran reto de autoformación existencial. Explorar cómo se afronta este reto por tres jóvenes adultos después de una formación profesional de técnico de mantenimiento en material de obra constituye el objetivo de la investigación de Hervé Prévost.

Este objetivo se alcanza con un enfoque de las historias de vida profesional, utilizado de forma interactiva. Esta investigación es doblemente ejemplar: por su metodología dialógica de co-producción y de autoformación y por su enfoque antropológico inspirándose de las ciencias reconstructivas (Habermas, Mezirow, Ferry y André Jacob).

Metodológicamente, el enfoque interactivo asociando los sujetos como co-investigadores se desarrolla durante cinco años con los siguientes elementos: Contrato investigación-formación; Autobiografía profesional; Autobiografía razonada; Lectura biográfica; Análisis biográfico; Interpretación del trayecto profesional (Prévost, 2005, p. 202). Globalmente, nuestro dispositivo de investigación se sitúa claramente en el enfoque de las historias de vida en formación. No obstante, algunas fases del estudio se emparentan con la escritura para la producción autobiográfica o con la intervención social en el momento de las entrevistas de explicitación de los contenidos autobiográficos (Prévost, p. 195).

Teóricamente, se apoya en un proyecto de construcción de una antropología del sujeto según André Jacob (1991). El interés de este proyecto es modelar simple pero enérgicamente el paso de un campo de sometimiento de un yo sumergido psico-socialmente, o incluso sumergido, a un campo de liberación donde el individuo, tomando la palabra, se convierte en sujeto, inscribiéndose en un trayecto/discurso de interpersonalización (Prévost, 2005, p. 53). Este proyecto de construcción toma al pie de la letra la fuerza conocida, logos, en la formación humana. Se apoya en momentos-claves de un ejercicio adecuado que alternan la toma de palabra en singular, en relatos orales o escritos, con diálogos clarificadores.

Estos diálogos de reflexión interpersonal son con-formadores. Forman a la persona a través y más allá de las palabras. Estos momentos de diálogo, dando sentido, transforman sincronizando los acontecimientos diacrónicos de los trayectos. Ellos operan, como lo condensa la fórmula de Ricoeur, una síntesis de lo heterogéneo. Allí donde el acontecimiento parece fijado en el pasado, en el momento en que se manifiesta le da la ocasión de una nueva interpretación. Esta experiencia de la expresión de su historia de vida encuentra en la significación del momento un nuevo soporte de transición y motivación; ya que se encuentra comprendida en el movimiento de la vida entre un antes y un después dándole todo su sentido actual y toda su operatividad (Prévost, 202, p. 192).

Esta investigación abre pues pistas metodológicas y antropoformativas importantes para transformar acontecimientos duros, que constriñen y a veces alienan la vida profesional en momentos de autoformación existencial. No se hace mágicamente, sino a través de un trabajo conjunto y exigente de mucha elaboración. El desarrollo de las historias de vida profesionales autoformativas suponen pues, entre otras cosas para los formadores y educadores, implicarse en el trabajo.

 

Historia de vida profesional, imaginaria y antropoformación (Paul, 2003-05)

Profesionalmente Patrick Paul no es ni formador, ni educador, sino médico. Su pasión de comprender la formación de lo humano a través y más allá de las prácticas de salud y cuidados de sí mismo y de los otros le hizo emprender al final de los años noventa un doctorado en ciencias de la educación. Este doctorado transdisciplinar es doblemente original y precioso para la exploración de los vínculos entre la biografía y la autoformación. En efecto, metodológicamente, cruza su historia de vida profesional de médico con su historia de vida de sueño de lo humano, para intentar comprender la formación humana (la antropoformación) como producto de una hetero formación formal y de una auto formación experiencial (Paul, 2003, p. 12-17).

Con esta investigación, la aproximación de historias de vida no toma ya solamente en cuenta la dura base racional de la vida profesional diurna, sino también los flujos inconscientes de la vida nocturna entre pulsiones biológicas y cósmicas. Esta audacia es en la magnitud demiúrgica como la investigación freudiana sobre los sueños hace un siglo. Pero, incluso un siglo después, esta audacia sigue siendo todavía científicamente sospechosa. Y sin embargo, temporalmente, lo nocturno constituye al menos la mitad de la vida. Ignorarlo o rechazarlo es condenarse a hacer historias de media-vida, unas historias de superficie, truncadas, poco significantes. Prehistorias, por decirlo de algún modo.

Patrick Paul toma el riesgo de esta exploración cruzada de veinticinco años de vida profesional y de 740 sueños inscritos en su diario al filo de las noches y días (Paul, 2003, p. 219-226). Estos 740 advenimientos se analizan en sí mismos y en relación cronológica con los acontecimientos diurnos de la vida personal y profesional (p. 205-208). Su categorización y su interpretación se hacen con un enfoque transdisciplinar tejiendo su complejidad paradójica, los niveles de realidad e incluidos terceros. La obra que expone esta investigación Formation du sujet et transdisciplinarité (2003), puede ser considerada como una obra principal de referencia en esta exploración todavía ampliamente inédita de la formación humana y sobre consciente, inconsciente y subconsciente. El último capítulo del libro Transdisciplinarité et formation (Paul, Pineau, 2005), titulado Sujet, auto formation, anthropoformation et niveaux de réalité contiene un resumen muy accesible.

 

Condiciones de ejercicio de las historias de vida como arte autoformador de la existencia

Estas investigaciones, por sus apuestas vitales de formación humana, implican comprender las historias de vida, más como emergencia de nuevas artes de la existencia, según Foucault, que como una simple democratización de los géneros literarios que pueden representar la biografía y la autobiografía (Pineau, Le Grand, 2002, p. 69-71).

Por artes de la existencia es necesario entender prácticas reflexivas y voluntarias por las cuales los propios hombres no solamente se fijan normas de conductas, sino que buscan transformarse ellos mismos, modificarse en su ser singular y hacer de su vida una obra que porte algunos valores estéticos y responder a algunos criterios de estilo (Foucault, 1984, p. 12).

Desde nuestra perspectiva, Foucault no habla de historia vida excepto para él mismo, para justificar su intento arriesgado: Lo que estaba en juego era saber en qué medida el trabajo de pensar su propia historia puede liberar el pensamiento de esto que piensa silenciosamente y le permite pensar de otra manera (Foucault, 1984, p. 15).

Denomina a este trabajo de liberación ejercicio filosófico; reanuda así el arte de alumbramiento de sí mismo desarrollado por los bios socráticos y recogido individualmente hasta el siglo XVIII por los más vigorosos contrabandistas de fronteras. En el siglo XVIII se atraviesa un umbral en esta producción autobiográfica que hace entrar masivamente la vida de los nobles en la historia. Esta entrada masiva mediatiza el ejercicio filosófico y el romántico, pero acompaña la superación del umbral de modernidad biológica señalada por Foucault.

En este principio de milenio, la vida que pretende entrar en la historia no es solamente la de los nobles, sino la de todos aquellos que queriendo tomar su vida en mano, se lanza en este ejercicio hasta entonces reservado a la élite. El movimiento de entrada de la vida en la historia es pues doble y ambivalente: es el de todas las vidas, pero también el de todos los vivos.

Situado en esta construcción de nuevos espacios de investigación-acción-formación de las profundas rupturas vitales, el movimiento de biografización actual de la vida se inscribe según nuestra opinión en la superación de un segundo umbral, postmoderno, de modernidad biológica, de una revolución bio-ética y bio-política, enviando a los individuos la carga de construir el sentido de su vida.

Enviando a los individuos la carga de construir el sentido de su vida, esta revolución bio-ética y bio-política postmoderna hace oscilar la dialéctica bio-lógica de lo alto hacia lo bajo. El sentido de la vida ya no es prioritariamente dado por la aplicación de leyes religiosas o científicas, debe ser construido por la expresión de los vivos movilizando la reflexión y la formación de signos. El movimiento biográfico se inscribe en el paso del paradigma de la ciencia aplicada al del práctico reflexivo, introduciendo así de manera masiva una conjugación de largas temporalidades personales, sociales, intergeneracionales e incluso cósmicas.

Podemos extraer algunas condiciones de ejercicio de este movimiento biográfico para hacer de él un arte formador de existencia: en efecto, puede ser solamente un arte metodológico de investigación de información, de comunicación o de intervención alienante, o incluso sometedora. Del aprendizaje de investigación-formación en redes de estos últimos años, cuatro condiciones principales estructuran la carta ética de la Association Internationale des Histoires de Vie en Formation (ASIHVIF):

• Haber hecho su propia historia de vida antes de acompañar a otros a hacerla

Esta condición, que reanuda una primera condición de la formación y de la práctica psicoanalítica, responde a un principio iniciático que implica un aprendizaje experiencial personal para comenzar y conducir, un enfoque de tipo mayéutico y no solamente un aprendizaje formal como para los enfoques didácticos. Sólo un cara a cara con su vida permite acercarse cara a cara con los otros y efectuar un camino formador con ellos.

• Establecer un contrato con la o las personas

Esta operación previa de contractualización de los objetivos, medios y marcos del enfoque, es también principal ya que instituye los sujetos sociales aprendientes en compañeros conceptualizadores y responsables. Por otra parte, al anticiparlo permite explicitar lo mejor posible los recursos y dificultades latentes y en consecuencia entrever la situación más adaptada. El enfoque puede ser propuesto, jamás impuesto.

• La producción sigue siendo la propiedad del productor

La producción bajo sus formas materiales (texto, registro, dossier…) pertenece en primer lugar a la persona que la ha producido. Esta propiedad no es exclusiva. Puede ser compartida. Pero es su decisión, no la del profesional.

• La interpretación pretende ser más instauradora que reductora

Esta condición es materialmente menos observable y localizable que las otras. Pero es más importante porque determina los sentidos del trabajo, su sensibilidad, su orientación, su significado. Se refiere a la perspectiva adoptada: es esto una prospectiva que busca el para qué, para qué objetivo, qué construcción de proyecto, qué cosa se ha dicho. O al contrario, una retrospectiva interesándose en el porqué, para qué razón, debido a qué, se ha dicho esto. La primera perspectiva proyecta y se vuelve hacia la construcción de un futuro; la segunda introyecta y quiere explicar un pasado. Esta distinción de interpretación determina una actitud y una perspectiva mayor para diferenciar la formación de la terapia, el símbolo del síntoma.

Estas condiciones de ejercicio dialógico de las historias de vida como artes auto formativas de la existencia ponen de relieve la diferencia principal entre una palabra sobre una vida y una palabra de una vida, de un vivo; una palabra exterior descendente y una palabra interior exteriorizante. En los dos casos se ejerce el poder con-formador de la palabra de transformar la vida en signos. Y así de hacer signo con ella, trabajar su significación, su orientación, su sensibilización intentando articular y combinar lo mejor posible significante y significado. La palabra se apropia el mundo natural para transformarlo en mundo humano o inhumano.

En el primer caso de una palabra sobre, es con el retroceso y la distancia del exterior, condición objetiva de conocimiento, absolutamente necesario para un conocimiento válido según los unos. En el segundo caso, autorreferencial, es intentar crear esta distancia de visión, duplicarse en sujeto y objeto de conocimiento, crear así un espacio personal, específico, nuevo, de trabajo de sí mismo, por sí mismo, para sí mismo. Trabajo de autoformación al cubo, triplemente desconcertante, provocador, demiúrgico, peligroso. Triple bucle autopoiético que puede encerrarse en el círculo vicioso del autismo o al contrario lanzarse en el círculo virtuoso de la autoformación vital (Varela, 1989).

Este desafío vital y esta dificultad intrínseca de una toma de la palabra compartida sobre la vida y sobre su vida explican porqué este arte autoformador no se ha desarrollado históricamente más que lentamente, por una especie de conquista progresiva de la humanidad sobre la o las divinidades y las diferentes jerarquías sociales.

Presente desde los comienzos –escritos – de la toma de palabra humana sobre su vida, apareció como un arte filosófico de conocimiento y preocupación de sí mismo, pero reservado de hecho a una élite social, intelectual y política. Después fue apropiada por los diferentes poderes sociales como un arte importante de la toma de poder. Arte pastoral de examen y de confesión de sí mismo, pero sobre todo de los otros, los laicos, arte literario de expresión y de creación de sí mismo, arte metodológico de recopilación de datos o arte hermenéutico de articulación de sí mismo, arte profesional de formación y de orientación, y por fin, arte personal de formación de la existencia.

La sociedad postmoderna y transdisciplinar naciente, marcada por las revoluciones del bio-cuestionamiento y de los multimedia no nos deja elección. Es necesario apropiarse de forma autoformativa de la historia de vida. Esta es una cuestión de vida o muerte.

 

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