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63&64
Pedagogías experienciales y ciudadanía.
Junio 2010

Educación existencial, autobiografía y método en la formación de personas adultas.

M. Dolores Jurado Jiménez. UNIVERSIDAD DE SEVILLA.

 

En el presente trabajo planteamos aspectos como la educación existencial y su vinculación con las historias de vida, esencialmente con la autobiografía. Pretendemos realizar un trabajo de elaboración, reflexión y análisis desde un planteamiento de educación existencial. Este tipo de elaboraciones nos llevan no sólo a plantear cuestionamientos de autoconocimiento e introspección, sino cuestiones de formación socializadora y de modelación identitaria.

Aludiremos esencialmente al trabajo realizado por la profesora Isabel López Górriz, que durante más de 30 años de su vida estuvo creando y generando procesos de investigación-acción, siendo la pionera en España de esta línea de trabajo formativa e investigadora. Pero esencialmente nos centraremos en su trabajo con historias de vida, y esencialmente la autobiografía enmarcada en la Investigación-Acción-Existencial.

Ella desarrolló en el aula universitaria distinto tipo de investigaciones relacionadas con las historias de vida. Dicho trabajo lo planteó en algunas asignaturas de investigación educativa (Métodos de Investigación en Educación, Metodología de Investigación-Acción, Bases Metodológicas de la Investigación Educativa, Métodos Cualitativos de la Investigación Educativa, etc.), pertenecientes a las licenciaturas de Pedagogía y de Psicopedagogía de la Universidad de Sevilla. Aunque también lo desarrolló en cursos de Doctorado y en otros cursos de Extensión Universitaria . Al ser investigaciones autobiográficas en formación, son trabajos de investigación en donde el investigador es al mismo tiempo el sujeto investigado. Es en esta dirección en la que se plantea la educación existencial.

 

La educación existencial

¿Cómo abordar las dificultades de la vida cotidiana? ¿Cómo analizar las cuestiones internas y/o externas que nos preocupan? Estas son preguntas a las que desde la educación tendría que darse respuesta, al menos preparar para que cada persona pudiese encontrar sus propias respuestas.

Este concepto lo ha trabajado ampliamente López Górriz, (1986, 2006, 2007a, 2007b, 2007c, entre otras) Y como bien expone ella misma:

“Hemos observado que en los últimos años, la preocupación existencial ha aparecido en la formación permanente, como reflejan la obra citada anteriormente, la de Josso (2001), Niewiadomski y De Villers (2002), Galvani (2002), etc. Por otra parte, la influencia de los enfoques de Barbier y Pineau, se van fecundando mutuamente y algunas personas influenciadas por ambas formaciones, vamos contribuyendo a la construcción de este nuevo planteamiento, López Górriz (1997, 1998, 2006, 2007), Jurado Jiménez (2006). Los mismos autores van reelaborando mutuamente sus visiones científicas y formativas, Barbier y Pineau (2001). Se va pues configurando una nueva perspectiva de formación existencial desde las historias de vida a nivel internacional, concretándose en el movimiento de formación permanente y haciéndose más patente en los últimos congresos internacionales de historias de vida y formación de Brasil (Menna Barreto Abrahao y De Souza, 2006), y de Tours en junio del presente año”. (López Górriz, 2007c: 3).

Esta misma autora, fue la coordinadora en 2007 del monográfico de la revista Diálogos. Educación existencial, autobiografía y método, donde planteaba que la educación existencial y su relación con la autobiografía son espacios nuevos que se están abriendo en la panorámica educativa actual de la educación permanente de adultos/as desde una perspectiva más experiencial. En dicho monográfico hay colaboración de algunos de los fundadores y miembros de la Association Internacionale des Histories de Vie en Formation (ASIHVIF), creada en 1991 y en la que actualmente se integran otras asociaciones de historias de vida que vienen creándose desde los años 90 hasta la actualidad, y que dan visibilidad internacional a las nuevas visiones de formación e investigación de los trabajos con biografías, autobiografías y relatos de vida para la formación.

“Este enfoque, que se enmarca en las nuevas epistemologías que defienden la educación como emergencia, transformación, autopoiesis y despliegue de la vida, a nivel personal/colectivo (Gutiérrez, 2007, Prado, 2007), interpela fuertemente a la educación y al sistema educativo que estruja la vida, abriendo nuevos retos, nuevos interrogantes y nuevas esperanzas, a la persona hombre/mujer, a la formación, a la educación, a la humanidad y a la vida.” (López Górriz, 2007c: 4).

Y sintetizando la concepción de educación existencial, diremos, siguiendo sus planteamientos, que ésta es:

“Aquella que permite a las personas construirse, elaborarse y modelarse a partir de sus cuestionamientos, vivencias, experiencias, emociones y sentimientos, expresados o narrados de manera oral o escrita y reflexionados. (…) Es un trabajo introspectivo , que se caracteriza por encontrarse consigo mismo en soledad , lo que permite a la persona entrar en contacto con ella misma y tomar conciencia de quién es, autoconocerse , y tomar decisiones sobre su modelación: actitudes, valores, aptitudes, comportamientos, etc., cambiar aquello que cree que puede mejorar y comenzar a ser la partera de sí misma . En definitiva ir hacia una mayor autonomización y empoderamiento , construir su proyecto de vida y desarrollarse en función de una nueva reconstrucción y de un mayor despliegue de potencialidades .” (López Górriz, 2006: 12).

 

La investigación autobiográfica: un método y herramienta para generar transformación en las personas

El trabajo que venimos haciendo de investigación autobiográfica lo hemos aprendido con la profesora López Górriz, y siguiendo su trabajo, lo situamos en el paradigma de la complejidad que defiende Morin, así como desde la perspectiva fenomenológica y hermenéutica y la sociología clínica o sociología del interior, además de la educación y formación existencial e investigación-acción existencial.

Realizar una investigación autobiográfica desde una perspectiva existencial comporta un trabajo complejo que se encarna en un proceso vital de la persona, por lo que implica la utilización de un lenguaje vivo que nos acerca a la esencia de la vida, así pues se habla de parto, tripas, engendro, etc.; pues conlleva una formación donde se aprende a analizar esencialmente el interior de la persona (sus sentimientos, cuestionamientos, incertidumbres, etc.) aunque también el exterior, las acciones, pensamientos, consciencias, inconsciencia de las personas, etc.

“Entendemos la autobiografía como el trabajo que una persona hace de sí misma, sobre sí misma, para sí misma y consigo misma. Para ello la persona se narra a sí misma. Narra su vida o algunos aspectos de ella, exponiendo, reflexionando, analizando. Esta narración puede ser oral o puede ser escrita. Ambas, requieren que el sujeto se detenga a pensar en su vida. Ello exige un trabajo de soledad, recogimiento e introspección para recordar y mirar con retrospectiva: el recorrido de su vida, sus orígenes, la clase social de la que proviene, la educación que ha recibido, los valores que le han transmitido o ha adquirido, los personajes, hechos o situaciones que han sido claves en su vida y le han marcado significativamente, la formación formal, informal o no formal que ha ido desarrollando, los aprendizajes experienciales significativos que ha hecho, el desarrollo de las distintas etapas de su vida, su carrera profesional, su proyecto de vida, etc . (…) Por otra parte, trabajar su autobiografía permite una construcción de la persona y un desarrollo de la misma, que significa, según Josso (2004: 58) “transformar una vida socio-culturalmente programada por una obra inédita a construir”. (López Górriz, 2007a: 13-14).

Son muy diversas las temáticas que pueden abordarse a través de las investigaciones autobiográficas, según Barbier (1997) es posible investigar todos los temas que conciernen a la vida cotidiana. A modo de ejemplificación citamos algunos: los ciclos de la vida, los hito/s básico/s por los que pasamos, las imágenes parietales introyectadas –madres, abuelos, etc.-, la relación con la madre/padre, la pareja, la problemática de una relación en separación, los duelos que hay que hacer con nosotras mismas, etc.

De todos los temas que podemos estudiar, nosotras venimos dando un mayor peso a la comprensión de la construcción de las relaciones emocionales-vitales que son a través de las cuales nos modelamos y co-construimos nuestra identidad. Siendo ésta un aspecto fundamental en el plano no sólo personal sino también institucional y máxime considerándonos actores sociales, en los que cada día estamos en interrelación con los otros:

“Las relaciones que establecemos con nuestras figuras parietales, que interiorizamos, nos permite reproducir y trasladar este tipo de relación en otros espacios y entornos de nuestras vidas.

Nuestras primeras relaciones jerarquizadas desde nuestra infancia, hace que vayamos posicionándonos de distintas maneras respecto a una estructura de poder heterónimo y patriarcalizado, en donde se establecen estructuras jerárquicas, fusionales, dependientes y coercitivas. Y sólo por procesos de partos metamorfósicos nos parimos en relaciones horizontales generadoras de poder autónomo y matrístico, creando en consecuencia estructuras relacionales y sociales en red y reticulares, expansivas, emancipadoras, creadoras y sanadoras.” (Doc. Multicopiado e inédito de López Górriz, diciembre de 2007).

 

Algunas funciones de la escritura autobiográfica desde una perspectiva de educación existencial

A continuación exponemos algunas de las funciones más importantes de la escritura autobiográfica:

 

Remover tripas como medio de reestructuración

Una formación que nos movilice y apunte a una transformación de la persona comporta cuestionarnos y por tanto, remover tripas.

No es fácil escribir sobre nuestra vida, Lobrot en los años 70/80 ya planteaba el “miedo a la hoja en blanco”, para referirse a la dificultad de crear cuando son cuestiones que implican una ordenación de ideas, selección y sistematización y máxime si son cuestiones vitales y experienciales. Una de las tácticas que pueden ayudarnos a reestructurarnos es pararnos, analizar, escribir, y exponer y/o elaborar distintas opciones en la búsqueda de respuesta a aquella necesidad que nos atraviesa en ese momento. Esta tarea es compleja y no se puede ver o aclarar en las primeras escrituras, es necesario ahondar una y otra vez sobre las temáticas y/u opciones que nos preocupan para poder comprender con más claridad cada vez. Y aunque entendamos que no tengamos tiempo para pararnos mirarnos, analizarnos, se hace necesario y sobre todo, cuando tenemos que tomar opciones importantes.

Leer nuestro pasado desde el presente supone crear una disponibilidad, dedicar tiempo y espacio no sólo para la escritura sino también para dar un orden a lo sucedido. Este orden cuesta vislumbrarlo y es a través de lecturas, escritura creativa y que sale desde lo más profundo de nuestro interior, lo cual conlleva un gran cansancio y agotamiento que apenas se siente o se comprende como parte del proceso de reestructuración interna que se produce con este tipo de trabajos.

 

Clarificación en el entramado de constelaciones relacionales del que formamos parte

Escribir nuestra autobiografía desde un plano más existencial no sólo comporta expresar nuestra vivencia hecha carne y trasladarla a un papel como medio de clarificación y como modo de vernos en exterioridad, sino también comprendernos desde la constelación de la que formamos parte en las relaciones que cotidianamente construimos.

Cada persona insertamos e integramos en nosotras a aquellas otras con las que nos relacionamos cotidianamente. Es decir, a aquella/s a la/s que llevamos muy internamente y emocionalmente metida/s en nuestro interior, en nuestro mundo. También integramos en nuestro interior a aquellas personas a quienes ya no tenemos a nuestro lado, pero que en otros momentos han formado parte nuestra.

Nos construimos en un gran entramado de relaciones. Y es en ese entramado de relaciones como nos modelamos, nos buscamos a nosotras mismas en medio del engendro de una identidad que es la que en cada momento nos da conformidad con nuestra vida, es la búsqueda de sentido a nuestra vida desde parámetros que vivenciamos con mayor consciencia y coherencia de nuestro ser en el mundo.

Cuando escribir sobre las vivencias cotidianas se hace un hábito y se considera un medio de expresión y clarificación del momento vital por el que pasamos, es difícil sustraerse de analizar e intentar teorizar los procesos vivenciales por los que se pasan las personas con quienes nos relacionamos (ya sean amigas, pareja, familia, etc.). Todo ello comporta un análisis que requiere tiempo, energía, dedicación y entrega y que desde la exterioridad se perciben en la mayoría de las ocasiones como conversaciones comunes, no percibiéndose el esfuerzo de lecturas, escritura, desmovilización interna y recomposición que hay detrás de todo ello. Son trabajos que al estar tan ligados a la experiencia y vivencias cotidianas cuesta descifrar la profundidad que comportan a niveles científicos, justamente por ser emergentes y en un contínuum de creación/recreación, en movimientos reticulares.

 

Conocer nuestras contradicciones y dualidades a través de la escritura

A veces, se crean contradicciones muy fuertes en nuestro interior, por un lado necesitamos buscar libertad, sentirnos libres y expansionadas, pero también en nuestro interior albergamos sentimientos de que lo que hacemos es ir en contra o al margen de lo establecido y regulado por las normas sociales del contexto de partida, por tanto, se da una dualidad muy fuerte donde nos cuestionamos mucho. Nos sentimos bien y mal al mismo tiempo.

Uno de los medios que ayuda en esos momentos es la escritura, nos ayuda descifrar con mayor claridad de dónde pueden venir esos sentimientos tan contradictorios. Son momentos fuertes, entre los que se da la tesitura de elegir entre dos deseos. A veces no queremos elegir porque nos duele demasiado, pero si optamos por una cosa (incluso la no elección) no podemos hacer otra. Hay gama de grises pero unos se acercan más al blanco y otros al negro, si es uno no es lo otro, aunque uno contenga al otro.

Arriesgarnos a seguir o no siendo aceptada por los otros, sabiendo que al tiempo que rompemos unas normas por las que ellos rigen en su vida y en la que nos han educado, éstas no son las que nosotros en ese momento sentimos como nuestras, buscando así una identidad propia desde una coherencia sentida y no impuesta. En esta tesitura, o “ahogamos” una parte nuestra que sentimos que debemos expansionar o rompemos con ese ahogo. Un ahogo que sentimos porque aún no comprendemos y/o aceptamos que las personas que nos quieren, más que seguir unas normas, lo que desean en lo más hondo de ellos mismos es nuestra mi felicidad. Felicidad, que en muchos casos no siempre viene exenta de dolor, porque los cambios suponen movimientos y cuestionamientos para todos, lo cual indica que hay algo que romper y/o dejar atrás para dar paso a unas nuevas modelaciones. Y aunque sean pequeños cambios se sienten como desestructuraciones y reestructuraciones.

 

Apuntar a nuestra transformación es costoso y comporta distintos aprendizajes

Las transformaciones comportan diferencias con respecto a los cambios, son más duras, lentas y difíciles de conseguir porque significan modelarnos de otro modo a como hasta entonces lo veníamos haciendo. Es decir, reestructurarnos de otro modo y dar continuidad a una modelación que se muestra siempre en dialéctica, donde dejamos de ser unos para ser otros, y que en unos primeros momentos no sabemos aún en quienes nos estamos convirtiendo, pero que con el tiempo y las distintas caídas y levantadas vamos redefiniendo. Esas transformaciones comportan trabajos importantes de educación y análisis existencial, así como reelaboraciones constantes a través de la oralidad y la escritura de vivencias cotidianas, sentimientos, pulsiones, acciones, relaciones, expresiones, etc.

Las personas crecemos en relación y fusionalidad, pero necesitamos recrear espacios de soledad para poder recrear una autonomización, para así poder crear relaciones más auténticas respetando las singularidades a través de relaciones más horizontales y no tan jerarquizadas.

 

Autonomización frente a agazapamiento en la/s fusionalidad/es

Es a través de las otras personas como nos podemos conocer a nosotras mismas. Pero cuando las personas estamos fuertemente fusionadas con otras, al punto de estar ligadas al unísono con otras y no podemos vernos en singularidad; cuando siempre hablamos en plural (hicimos, estuvimos, planteamos…) y no queda margen para verse cada quién desde sí, es muy difícil romper su lógica y su dinámica. Es por lo que nos parecen muy importantes los espacios de soledad, en los que la persona se confronte a sí misma, para tomar distancia con las personas a las que se ha fusionado fuertemente. Todo ello requiere una reeducación emocional y existencial.

 

Romper con normas interiorizadas para crecer en devenir

El crecimiento personal y la comprensión no sólo de nosotras mismas, sino también de aquellas personas a quienes integramos en nuestro interior, comporta dolor. Supone, aprender a digerir los distintos sentires de las relaciones que recreamos, esencialmente en relaciones emocionales que creamos, sentimos, necesitamos comprender.

Comprender a los otros, es muy difícil, sobre todo cuando hay partes que están muy cerradas con llave y a esas no se quiere o puede acceder para no abrir heridas del pasado o por entender que si se abren crean vulnerabilidad y pueden ser dolorosas. De este modo, todos nos resguardamos de lo que de verdad nos da miedo y nos escondemos un poco de nosotros mismos, cayendo en la ilusión de que eso no nos puede, no nos duele y podemos vivir sin mirarlo frente a frente para tomar opciones claras y contundentes.

Comprendernos a nosotras mismas, significa también acercarnos y comprender también a los otros, porque son los que nos envían (y a través de los que conseguimos obtener) miradas hacia nosotras mismas, son nuestro espejo. Ello implica vernos en interacción, porque sólo a través de las situaciones que se presentan, donde no sólo estamos nosotras y nuestras circunstancias, es cuando nos posicionamos y actuamos con conciencia de lo que nos diferencia a los otros. Este intento de comprensión requiere de una formación en la integramos lo experiencial como un modo de relacionarnos con los demás, aunque a veces actuemos de modo impulsivo y visceral cuando algo nos toca demasiado profundo; cuestión que hemos de aprender a autorregular en ciertos momentos, porque nos dejan demasiado apaleadas y sentimos que una gran parte de energías se evaporan por los poros sintiéndonos aún peor de lo que lo estábamos anteriormente.

Dicha formación nos confronta a nuevas situaciones en las que las aprendemos a no crear relaciones superficiales o vacías, donde sólo se da una presencia, o un estar por estar, es decir en diálogos que no nos llevan muy lejos en el crecimiento como personas íntegras. Es una formación que nos pone en situación de aprender a decirnos lo que pensamos y sentimos para sentirnos en similitud pero también diferencia, porque todos somos diferentes y de ello nos enriquecemos, al mismo tiempo que nos acercamos más los unos a los otros. Esto nos lleva no sólo a crear un saber estar, sino también a conocer la evolución de las relaciones y de las personas con quienes nos relacionamos, pues su evolución también forma parte de la nuestra. Somos seres en relación y vivimos conectados a través de lazos invisibles.

Es muy importante analizar todos estos procesos, pues algunos cambios que pueden ser considerados por unas personas algo muy obvio y necesario, de pequeñas dimensiones, para otras pueden suponer todo un abismo en ciertos momentos de sus vidas, por lo que ello comporta de ruptura con lo acontecido hasta el momento. Puede ser un abismo en ese momento vital, porque supone romper normas y/o valores recreados por varias generaciones incluso y muy interiorizadas en nuestra modelación identitaria y social.

En nuestro interior asumimos que para las personas a quienes queremos, y a quienes hemos incorporado como autoridad es muy importante que sigamos un orden en nuestra vida. Un orden establecido socialmente, un orden normalizado para una gran mayoría de personas, donde se ha arraigado profundamente un estilo de vida muy contenedor socialmente, pero muy poco abierto a cuestiones más existenciales. Ese orden lo interiorizamos como un indicador de lo que está bien o está mal.

Hacer cambios significa de algún modo tomar distancia con las acciones que dicha persona entiende que es lo que le hace bien a ella misma o a aquellas otras en quienes vive internamente a través de un fuerte lazo emocional. Por tanto pareciera que no se da “permiso”, a todo el despliegue interior que desea o necesita expansionar y que desde la exterioridad podemos intuir o vislumbrar. El “permiso” sólo lo tiene cuando entiende que los demás aceptan sus elecciones, porque así es como da continuidad a un clima donde los valores de partida tienen continuidad y desmovilizan lo menos posible, tanto lo interior como lo exterior.

En ocasiones, cuando nos atrevemos y/o necesitamos romper estas normas, e inicialmente lo intentamos ocultar, sobre todo a quienes emocionalmente estamos más vinculados, crea un doble sentimiento, por una parte de bienestar por sentir que hacemos lo que deseamos pero por otra malestar que se trasfieren incluso a dolores físicos.

Al principio no somos del todo conscientes de que una parte de nuestro interior ha de esforzarse por romper con la imagen que nosotras mismas nos hemos querido crear y la que entendíamos que nos daba identidad en ese momento. Pero la realidad nos desborda en determinados momentos y nos encontramos haciendo algo que nunca antes nos habíamos imaginado que haríamos, algo que no entraba anteriormente en nuestros planes de vida.

 

Algunos aspectos importantes en trabajos de investigación autobiográfica

Son variados los aspectos que hemos de tener en cuenta cuando nos planteamos realizar investigaciones autobiográficas, pero aquí sólo vamos a resaltar la importancia del trabajo en grupo y el acompañamiento que requieren estos trabajos.

 

El trabajo en grupo

El grupo permite un desarrollo de diversas y ricas sesiones, constituyéndose éstas como un reto para todas las componentes del mismo, pues se expresan vivencias, experiencias, sentimientos, pulsiones, etc. que crean y hacen revivir dolor al mismo tiempo que es lo que nos permite vernos, contrastarnos, crecer colectivamente, sentirnos en acompañamiento en momentos de gran soledad ante los vacíos que en ciertos momentos vitales podemos llegar a sentir.

En dichos grupos se exponen vivencias, experiencias, sentimientos y se envían también reflexiones, teorizaciones, se contrastan sentimientos y por tanto se tiene un sentimiento de pertenencia más allá de las procedencias, generaciones o situaciones personales y vitales. Son espacios de compartición que nos ayudan a sanar ciertos aspectos que necesitamos clarificar, reelaborar, explicitar, etc., para poder avanzar y emerger como personas agentes socializadoras y socializadas.

Es el grupo y la necesidad de avanzar como colectivo lo que nos invita al reto, no sólo de dar saltos en la escritura en esta línea formativa e investigadora autobiográfica, sino a darle forma para ponerlo en práctica en nuestras acciones cotidianas. Se produce una necesidad de sentir y comprender la coherencia o no de vida, según las opciones elegidas hasta ese momento. Lo cual supone en ocasiones, sentir la emergencia de una nueva identidad recreada desde la desestructuración-reestructuración y recreación.

 

El acompañamiento

En el proceso de recomposición de la persona, cuando está rota porque está en un momento vital importante de cambios en su vida, necesita, quiere y desea sentir que es ese el camino que le da sentido a su vida. Está entonces tan centrada en su problemática, que en ese proceso de autonomización (cuando se ha roto con la fusión que asfixiaba) desea sentir que es ella sola quien está llegando a todas las reflexiones que le permiten percibirse en la emergencia de la persona que está aconteciendo.

Y es por ello que, aunque necesita un gran acompañamiento y clarificación constante por parte de otra/s personas que están o han pasado por ese proceso con anterioridad, se entra en una dualidad fuerte. Por un lado se necesita sentir que el proceso lo hacemos solas, pero por otro, sabemos que es necesario el refuerzo para hacernos eco con las otras y sentir que no estamos solas ni es descabellado lo que hacemos, pensamos o sentimos. Es por ello que sólo en parte se puede reconocer el peso tan importante que tiene en esos momentos la persona que acompaña, siendo ésta una persona que ha ido incorporando en ella y aprendiendo a reelaborar desde ella radiografías de situaciones vitales creadas en la emergencia. Es una persona que encarna en ella una experiencia existencial y que ha aprendido a teorizarla desde la emergencia de los acontecimientos vitales de cada momento. Ella va clarificando en la medida en que van aconteciendo las situaciones, porque cada vida es singular al mismo tiempo que universal.

Es una relación fuerte de acompañamiento la que comporta este tipo de trabajos formativos, investigadores y existenciales. Se crea la posibilidad de conocimiento en interacción, pues en la medida en que se acompaña a la persona al acompañante le da también la posibilidad de conocerse y de verse en situación de acompañamiento y conocimiento de los procesos vivos experienciales, lo cual ayuda a reforzar una línea formativa e investigadora y la posibilidad de teorización de dichos procesos. Al mismo tiempo, estas situaciones crean en la persona acompañante cuestionamientos profundos sobre los límites de estos acompañamientos y la formación necesaria para ello. Puede llegar a ser demasiado duro el proceso cuando no se tiene una formación en este sentido ni el contexto lo favorece. Y aún teniendo formación hay situaciones difíciles en las que se necesitará de la ayuda de diversos profesionales.

La persona que acompaña constantemente está enviando reflexiones no sólo a niveles orales, sino también a nivel de escritura, teorizando los procesos que se viviencian para una mayor comprensión de la evolución y cambios que se dan en la persona que está investigando su autobiografía. Esto se vivencia como un aliento constante a extraer lo mejor de esta persona, animándola a ser ella misma y a salir adelante desde una modelación identitaria distinta a la que había sido, una modelación que se engendra de nuevo para recrearse de otro modo, en diferencia con otros momentos vitales anteriores a dicha investigación. Todo ello, es alentado desde el amor por el prójimo, el aliento y el ánimo a recrear un despliegue profesional, personal y vital que aún está en devenir.

Es la apuesta de quien acompaña, al menos en los primeros momentos por la emergencia de quien acompaña lo que permite avanzar en este trabajo.

Por tanto estos acompañamientos son complejos llegando a generar relaciones muy profundas y fusionales que necesitan tomar distancias para poder sentir que la emergencia y la apuesta es de la persona que está en el proceso, no sólo de quien la acompaña. Todo ello supone romper barreras y tomar distancia para poder crear de nuevo, recreando lo aprendido durante la emergencia del proceso, en la cotidianidad de ambas vidas, desde la compartición, donde a veces apenas se pueden diferenciar los distintos planos vivenciales (profesional, personal, familiar…).

Estos procesos son largos en tiempos, pues requieren esfuerzos grandes y respetar momentos vitales de integración para que los conocimientos se puedan llegar a encarnar y no sólo incorporar o reflexionar. Son procesos de idas y venidas que requieren observaciones constantes para comprender sus evoluciones, porque en cada persona se da de distinto modo.

También requieren disciplinas diferentes pues al ser creativos y paridos desde la emergencia y comprehensión de lo acontecido, hay momentos en que estamos en disponibilidad y elaboramos una gran parte, pero después necesitamos momentos de reposo y tomar distancia con lo creado para poder avanzar. Por tanto, no hay horarios fijados ni un cuadro reproducción que requiera una producción regular, pues los momentos y movimientos requieren tiempos diferentes a otro tipo de trabajos.

 

Algunas propuestas y normas para trabajar la investigación autobiográfica

Una de las normas que se ponen para trabajar la investigación autobiográfica es no emitir juicios sobre lo que se exponga en ellos. Y otra cuestión que nos parece fundamental es no extrapolar la información fuera de las sesiones porque se pueden tergiversar fácilmente, ya que es otro el contexto en el que se exponen y no en el que se han recreado inicialmente, por tanto puede dar pie a confusiones o mal-interpretaciones y crear situaciones de confusión y malestar innecesarias.

La profesora Dra. María Teresa González Uribe, que desde hace más de 20 años trabaja talleres vivenciales con historias de vida en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala/UNAM en el área de desarrollo y educación dentro de la asignatura de Psicología Aplicada, nos propone también unas reglas a seguir en los talleres, como son: puntualidad, asistencia continua, hablar por turnos, tolerancia y respeto, confidencialidad, intimidad, compromiso, ser concretos al hablar, comunicación.

Y siguiendo con la dinámica del taller anterior, coordinado por López Górriz (2007) proponemos seguir algunas pautas como:

•  Pensar si quiere narrarse y para qué

•  ¿Cómo se va a narrar? Oral, escrito.

•  Qué quiere comunicar a los otros de ella.

•  Que nivel de sinceridad está dispuesta a desarrollar.

•  Qué nivel de escucha, reflexión e interpelación está dispuesta a hacerse y a recibir de los otros.

•  Hasta dónde quiere profundizar en su autoconocimiento.

•  Qué disponibilidad tiene para remover vivencias emocionales profundas, etc.

•  Qué desea cambiar en ella, etc.

Y como cierre decir que es difícil todo este trabajo y análisis pero es el que creemos que de verdad ayuda en momentos sociales, políticos, culturales duros. Isabel era consciente del potencial que tiene este tipo de formación y nosotras lo vivimos cada día en nuestro interior. Y aunque haya momentos de bajón, llanto y dolor, también son momentos placenteros de recreación.

 

Referencias bibliográficas

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Notas

Son cursos ofertados por el Servicio de Extensión Universitaria y organizados por la Universidad, son de libre elección tanto para estudiantes universitarios como para licenciados, integrándose en dichos cursos temáticas más específicas para profundizar en diversos campos de investigación y/o aplicación. Uno de los dedicados a las Historias de Vida desde la formación, dirigido por la Dra. Isabel López Górriz ha sido: “Investigación experiencial: la historia de vida como metodología de investigación, formación e intervención en los procesos socio-históricos y de reconstrucción de identidades” (Curso impartido durante el mes de Febrero de 2004).